La CMS reconoce por primera vez seis corredores migratorios marinos para las aves a nivel global basados en una propuesta de BirdLife International y, entre ellos se encuentra la ruta atlántica
La 15ª Conferencia de las Partes de la Convención sobre Especies Migratorias (CMS COP15) está abordando tres cuestiones decisivas para el futuro de las aves marinas que afectan de forma directa a España: el reconocimiento de los corredores migratorios marinos para las aves, el refuerzo de la acción internacional frente a la captura accidental de aves marinas en artes de pesca y una nueva decisión sobre minería en fondos marinos y sus impactos sobre las especies migratorias. El mensaje de fondo es claro: la conservación de las aves marinas exige actuar a escala oceánica, con cooperación entre Estados, respaldo científico y medidas mucho más ambiciosas sobre las amenazas que sufren tanto en tierra en tierra como en aguas nacionales y en alta mar.
Reconocimiento de los corredores marinos
La nueva resolución sobre aves marinas y corredores migratorios marinos supone un paso político especialmente relevante. El texto reconoce que las aves marinas son el grupo de aves más amenazado y que más de la mitad de las especies con tendencia poblacional conocida están disminuyendo. Además, formaliza seis corredores migratorios marinos globales identificados por BirdLife International a partir del seguimiento científico de aves marinas pelágicas migratorias de larga distancia, entre ellos el corredor del océano Atlántico, del que forma parte España. Estos corredores conectan áreas de reproducción y no reproducción a escala de cuencas oceánicas y ofrecen un marco espacial para coordinar acciones de conservación a lo largo de todo el ciclo vital de las especies.
Este reconocimiento tiene una enorme relevancia para España. Las aguas españolas y el Atlántico nororiental forman parte de una red ecológica de primer orden para muchas aves marinas migratorias.
Juan Carlos Atienza, responsable de la Unidad de Incidencia para la Transición Verde de SEO/BirdLife, presente en la reunión, señala que “la CMS está reconociendo algo fundamental: que las aves marinas no pueden conservarse solo en sus colonias o dentro de las fronteras de un país. Sus rutas atraviesan océanos enteros y requieren respuestas coordinadas entre Estados. España, por su posición estratégica en el Atlántico y por la importancia de sus aguas para numerosas especies marinas migratorias, tiene una responsabilidad especial y también una gran oportunidad para impulsar soluciones ambiciosas basadas en la ciencia”.
Captura accidental (bycatch)
Junto a ello, la COP15 está actualizando el trabajo del convenio sobre captura accidental y otras formas de mortalidad inducidas por la pesca. La CMS recuerda que la captura accidental de aves marinas sigue siendo una de las principales causas de mortalidad de numerosas especies y que es necesario reforzar la cooperación con organismos pesqueros, mejorar la evaluación regional de impactos e impulsar medidas de mitigación eficaces. En el caso de las aves marinas, el propio paquete de documentos sobre corredores aéreos marinos identifica la reducción o eliminación de la captura accidental como una prioridad de primer orden.
La captura accidental afecta a varias especies amenazadas que frecuentan las aguas españolas, como pardelas, cormorán moñudo, alcatraz atlántico, alca, arao o frailecillo, y urge tomar medidas para mejorar la información, reforzar la aplicación de las mejores técnicas disponibles para mitigar la afección y garantizar la implicación de las administraciones pesqueras y del sector. En este sentido, España publicó en 2022 el Plan Nacional para la reducción de las capturas accidentales en la actividad pesquera, pero es necesario avanzar en su implementación, a través de su incorporación a la legislación estatal.
Trabajamos desde hace años en colaboración con pescadores y pescadoras para conocer mejor el problema y desarrollar medidas de mitigación eficaces que permitan minimizarlo. Actualmente, estamos desarrollando mapas de sensibilidad de las aves marinas ante las capturas accidentales en distintas artes.
Minería en fondos marinos
La COP15 aborda además un asunto emergente de enorme preocupación: la minería en fondos marinos. El documento presentado al convenio concluye que las áreas actuales o futuras de minería en aguas profundas pueden superponerse con las rutas migratorias de las aves migratorias afectándolas a través de penachos de sedimentos, ruido crónico, aumento del tráfico marítimo, contaminación lumínica, alteración del comportamiento de las presas y destrucción de hábitats ecológicamente relevantes. El informe subraya que existen lagunas de conocimiento muy importantes y que, precisamente por ello, debe aplicarse el principio de precaución. En el caso del Atlántico, la cuestión adquiere una dimensión adicional para España porque el propio paquete sobre minería identifica la dorsal mesoatlántica como un área donde pueden producirse impactos sobre especies migratorias, y plantea recomendaciones específicas para restringir riesgos y mejorar el seguimiento de fauna marina alrededor de las operaciones y del tráfico asociado.
Atienza añade que “no sería coherente reconocer la importancia de las rutas migratorias marinas y, al mismo tiempo, abrir la puerta a nuevas actividades industriales en alta mar sin garantías científicas sólidas. La conservación de las aves marinas exige reducir presiones ya conocidas, como la captura accidental, y evitar que se sumen nuevas amenazas mal evaluadas. España debe seguir defendiendo la moratoria de la minería en aguas profundas y la aplicación del principio de precaución, tanto en sus aguas como en los foros internacionales”.
La COP15 está lanzando una señal inequívoca: las aves marinas necesitan pasar de ser un asunto fragmentado entre países y sectores a convertirse en una prioridad real de gobernanza oceánica. Todos estos avances deberán traducirse en decisiones concretas, cooperación efectiva y medidas sobre el terreno.
“Además del Convenio de Especies Migratorias, el Tratado de Alta Mar debe convertirse también en una pieza clave para proteger a las aves marinas migratorias. Nos ofrece una oportunidad única para coordinar la conservación en aguas internacionales, crear áreas marinas protegidas en alta mar y asegurar que nuevas actividades, como la minería, no comprometan la biodiversidad. España debe implicarse activamente para que este acuerdo se traduzca en medidas ambiciosas y efectivas a lo largo de los corredores migratorios oceánicos”, concluye Atienza.
España, por su posición geográfica, por el valor de sus aguas para muchas especies migratorias y por su capacidad de influencia en el ámbito europeo e internacional, está llamada a desempeñar un papel especialmente relevante en ese esfuerzo.





