Más de la mitad de los embalses están vinculados a espacios protegidos y su mayoría no tiene en cuenta su conservación - SEO/BirdLife

Más de la mitad de los embalses están vinculados a espacios protegidos y su mayoría no tiene en cuenta su conservación

En el Día Mundial del Agua, presentamos un estudio sobre la relación de los embalses en España con la Red Natura 2000 del que se desprende la necesidad de gestionar adecuadamente el agua de estas infraestructuras debido a su significativo papel en la conservación de las especies y los hábitats de interés comunitario. 

Tras analizar 1.092 embalses (en España existen aproximadamente 1.200 grandes embalses), concluimos que el 53% de los mismos está directamente relacionado con la Red Natura 2000, e incluso el 39%de ellos está protegido prácticamente en su totalidad por esta red europea de espacios protegidos. Así, el29% de las ZEPA y el 20% de los LIC/ZEC presentan algún grado de solapamiento con embalses, y la explotación de sus aguas podría estar ejerciendo una presión significativa sobre el 30% de las especies de aves habituales en España y el 38% de los hábitats de interés comunitario. 
Concluimos también que el modelo de explotación de estas infraestructuras estaría afectando a la biodiversidad, especialmente en relación con el régimen de caudales ecológicos y los cambios en los niveles de los embalses y la superficie inundada, y que la conflictividad entre los usos y protección de la naturaleza se acrecentará con el paso del tiempo debido a los efectos previstos del cambio climático. 

 

Con motivo del Día Mundial del Agua, SEO/BirdLife ha presentado el informe “Los embalses en España y su relación con la conservación de la Red Natura 2000”, realizado gracias al apoyo de la Fundación Biodiversidad. El estudio concluye que el 53% de los 1.092 embalses que hay en España (579) está directamente relacionado con un espacio natural protegido y el 39% (425) el solapamiento con las áreas protegidas es superior al 90%. A pesar de esta clara vinculación entre embalses y patrimonio natural protegido, el estudio de SEO/BirdLife concluye que en la mayoría de los casos, las normas de explotación de los embalses no tienen en cuenta esta variable, lo que de facto implica que su gestión puede afectar al espacio protegido y a las especies por las que fue declarado, especialmente aves. 

De cara a la aprobación del Tercer Ciclo de la Planificación Hidrológica, SEO/BirdLife insta al Gobierno a abordar este déficit que presenta la gestión de áreas protegidas y asegurar que la gestión de los embalses –que este verano ha sido noticia por los desembalsados ligados a los alto precios de la energía hidroeléctrica–, sea completamente compatible con la conservación de los espacios naturales protegidos, sus valores y los usos y actividades sostenibles que las comunidades locales desarrollan en los mismos. 

En este sentido, el informe recomienda, entre otras medidas, que los acuerdos de concesión de los embalses incorporen un apartado que aborde esta cuestión y, en concreto, detalle las medidas dirigidas a la conservación de los hábitats y especies prioritarias, así como un régimen de gestión de llenado y desembalse que asegure caudales ecológicos, superficies mínimas de inundación y la conservación general del espacio.  

 

Cigüeña negra, una de las especies de aves amenazadas que dependen del agua con mayor número de registros en ZEPA con embalse ©MartinMaritz-Shutterstock

 

“La instalación de embalses abre brechas en la conservación de nuestro patrimonio hídrico y natural, más aún en un contexto de crisis ecológica. En España lo sabemos muy bien: somos uno de los países con ríos más intervenidos del mundo. Asumiendo esta situación, es imprescindible que pongamos estas infraestructuras al servicio del cuidado de nuestra agua y de nuestra naturaleza. Hay importante margen de mejora. Conectar las reglas de explotación de los embalses con la conservación de los espacios naturales donde se ubican es una oportunidad de país inaplazable. El agua es un bien común, no un interés comercial”, señala la directora ejecutiva de SEO/BirdLife, Asunción Ruiz. 

La ocupación del ecosistema fluvial por parte de un gran embalse produce, en primer término, enormes impactos ambientales, así como la completa modificación de ecosistemas singulares y sensibles. Por ello, desde una perspectiva de conservación del patrimonio natural, el desarrollo de estas infraestructuras debe limitarse a criterios de estricta y justificada necesidad.  

Una vez creado el embalse, la naturaleza se adapta y en bastantes casos se generan nuevos espacios que, por su alto valor ecológico, acaban siendo protegidos en cumplimiento de la normativa de la Unión Europea y de España. El problema de conservación que puede surgir entonces es que las normas de gestión del embalse –de acumulación y vertido de agua en cada momento– no tengan en cuenta las necesidades de conservación de ese espacio, y las decisiones pueden afectar de lleno a sus valores ecológicos o, incluso, a la supervivencia de especies protegidas por las que fue declarado el espacio. Baste un ejemplo: un desembalsado rápido en época de reproducción de especies protegidas puede acabar con las crías. 

Con este estudio, SEO/BirdLife analiza el estado de situación sobre este asunto y concluye que el margen de mejora de las reglas de gestión de los embalses es significativo pues, en su mayoría, no tienen en cuenta las necesidades de conservación de los espacios donde se ubican ni de las especies que utilizan las masas de agua. El informe concluye la necesidad de acción por parte de las administraciones competentes en materia de agua y las empresas y entidades propietarias de los embalses. “Es preciso establecer, de forma clara, los requisitos adicionales de protección en los espacios protegidos por la red Natura 2000 y que estos queden reflejados en los planes de gestión de los espacios y en los planes hidrológicos correspondientes”, explica el responsable del Programa de Aguas, Roberto González, que ha coordinado este estudio. 

 

Importancia del agua en los espacios LIC / ZEC con embalses 

 

Más de la mitad de los embalses 

Según el análisis, de los 1.092 embalses analizados, más de la mitad (53%) presenta algún grado de solapamiento con espacios Red Natura 2000. Es especialmente notable que el 39% de los embalses españoles presenta más del 90% de su superficie protegida por la Red Natura 2000. Por otro lado, se detecta que el 28,9% de las ZEPA de España presentan algún tipo de solapamiento con embalses, cifra que alcanza el 19,9% en el caso de los Lugares de Interés Comunitario (LIC) y Zonas Especiales de Conservación (ZEC). En definitiva, 460 espacios protegidos de la Red Natura 2000 terrestre, de los 2.026 que existen en España, presentan algún grado de solapamiento con embalses, siendo un aspecto especialmente relevante en, al menos, 67 de estos espacios. 

Roberto González apunta también que el año pasado por estas fechas los embalses estaban dos puntos porcentuales por debajo de la media de los últimos diez años, y los conflictos ambientales derivados de la explotación de los embalses fueron evidentes. Este año estamos casi 22 puntos por debajo, y esta será la nueva realidad que debe asumirse en la explotación de estas infraestructuras”. Asimismo, destaca también que “la consecución de los objetivos de la Red Natura 2000 que protege los embalses es una meta transversal de la planificación hidrológica, por tanto, si queremos evitar graves problemas ambientales en el futuro y alcanzar unas renovables responsables, debemos integrar, desde ya, la biodiversidad en los planes de cuenca, los planes de gestión de los espacios y las normas de explotación de los embalses”. 

 

Embalses: ricos en especies y hábitats 

El informe apunta a que un total de 111 especies de aves que dependen del agua (el 30% de las especies de aves habituales en España) están presentes en las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) que protegen valores incluidos en grandes embalses. Un total de 22 especies han sido registradas en más de 50 embalses que son ZEPA, por lo que su conservación dependería del modelo de explotación que se ejecute en estas infraestructuras. Las que presentan mayor número de registros son, por orden: ánade azulón, cigüeña blanca, garza real, somormujo lavanco, martín pescador común, cormorán grande, focha común, andarríos chico y zampullín común. Entre las especies aves amenazadas que dependen del agua, con mayor número de registros en ZEPA con embalse, están algunas como: el martín pescador común, la cigüeña negra, el águila pescadora, los porrones europeos y moñudo o la espátula común. Por lo que SEO/BirdLife considera estratégico para la conservación de la comunidad ornitológica que se asuman los requerimientos hídricos de estas especies en la explotación de los embalses, y que se tomen las medidas adecuadas para mantener o mejorar su estado de conservación en estos ecosistemas artificiales. Igualmente, el estudio determina que 45 hábitats de interés comunitario relacionados con el agua están presentes en los LIC o ZEC que cuenta con grandes embalses. 

 

Número de especies de Aves vinculadas al agua en las Zonas de Especial Protección de Aves (ZEPA) con embalses

 

En términos globales, las ZEPA con embalses presentan un promedio de 25 especies de aves que dependen del agua. No obstante, algunas tienen una mayor importancia desde el punto de vista ornitológico: hay 17 ZEPA con embalses que protegen en cada caso, al menos, 50 especies de aves ligadas del agua. Igualmente, los LIC/ZEC con embalses presentan un promedio de más de 7 hábitats que dependen del agua, cuestión que refleja el importante papel que juega la gestión y la planificación hidrológica en la conservación de los hábitats de interés comunitario. 

 

Conflictos entre explotación y conservación de la Red Natura 2000 

El estudio incluye una serie de ejemplos con el objetivo de visibilizar las diferentes situaciones que se dan en la explotación de estos embalses (con diferentes demarcaciones hidrográficas, tipos de espacios Red Natura 2000, implicaciones en relación con los vaciados y llenados, etc.). Entre ellos, los embalses de Alcántara y Valdecañas en Cáceres, el embalse del Ebro en Cantabria y Burgos, o el embalse de Ricobayo en Zamora. En todos los casos se concluye que la explotación de los embalses no integra la vertiente ambiental relacionada con los objetivos de conservación de la Red Natura 2000 al no definirse las necesidades cuantitativas, en relación con las cotas de los embalses, la superficie inundada, etc., de las especies y los hábitats protegidos y no ser trasladada condiciones u objetivos específicos en las normas de explotación. 

Entre otras cuestiones, SEO/BirdLife recomienda que las normas de explotación de estos embalses incorporen las restricciones ambientales que correspondan, como establecer límites a factores como la oscilación del nivel de llenado y vaciado de los embalses o la superficie de inundación, para asegurar la compatibilización de la gestión hídrica del embalse con el cumplimiento de las directivas comunitarias y la legislación estatal en materia de conservación de la naturaleza. 

 


-Informe resumido: Embalses y Red Natura 2000

-Informe completo: Los embalses en España y su relación con la conservación de la Red Natura 2000 

 * NOTA: La información detallada de los embalses prioritarios por comunidades autónomas se incluyen en los Anexos I y II del informe completo. 

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