Aves contra viento y marea - SEO/BirdLife

Aves contra viento y marea

El mal tiempo en el norte de España ha traído al litoral atlántico algunos ejemplares de especies poco habituales por nuestras latitudes. La última ciclogénesis explosiva, de finales de 2013, con su centro frente a las islas Británicas, y que ha afectado también a la península Ibérica, ha supuesto la entrada simultánea de gaviotas de latitudes árticas o polares. Particularmente se han visto 14 gaviones hiperbóreos (Larus hyperboreus) con una gaviota groenlandesa (Larus glaucoides) de la raza kumlieni en las costas de Pontevedra y A Coruña. Asimismo, este otoño-invierno se ha notado una gran entrada de mosquiteros bilistados, coincidiendo con vientos muy fuertes de origen siberiano.

 

Muestreo de aves orilladas en el marco del  programa FAME de SEO/BirdLife © Javi López

Muestreo de aves orilladas en el marco del programa FAME de SEO/BirdLife © Javi López

 

Las aves son grandes viajeras que pueden trasladarse desde una esquina del planeta a otra en unos pocos días, sin embargo estos viajes ponen a prueba su capacidad de resistencia y suponen un gran riesgo para su supervivencia. Como se desplazan sobre el aire y no sobre el suelo que dejan bajo sus alas, un viento favorable les puede ser de gran ayuda pero, en cambio, uno desfavorable les puede agotar, obligar a parar o cambiar su ruta.

 

“Esta situación es especialmente delicada en el mar, donde no hay refugios. Cuando hay temporales muy fuertes, como el sucedido en la pasada Navidad, con rachas máximas de viento que rozan los 200 km/h, las aves deben aguardar que amaine sobre unas aguas embravecidas o en algunos casos pueden ser arrastradas por la fuerza del viento. A pesar de la adaptación de estas especies a las duras condiciones meteorológicas, los individuos más débiles o inexpertos pueden acabar sucumbiendo y como resultado pueden encontrarse en las playas una vez amaina el temporal; es lo que se denomina aves orilladas”, explica Albert Cama, coordinador del Grupo Ibérico de Aves Marinas (GIAM) de SEO/BirdLife. En este sentido, en el marco del proyecto Interreg FAME, SEO/BirdLife durante 2011 llevó cabo un programa de recogida de aves orilladas en las costas atlánticas españolas con el fin de identificar y dimensionar los peligros que afrontan las aves marinas.

 

 

Centenares de gaviotas tridactilas aparecieron muertas en enero de 2009 en el Pirineo aragones por un temporal © Rafel Vidaller

Centenares de gaviotas tridáctilas aparecieron muertas en enero de 2009 en el Pirineo aragones por un temporal © Rafel Vidaller

Episodios memorables

Sorprendentemente la mayor parte de las aves sobreviven a estas sacudidas meteorológicas, aunque a veces acaben lejos de su punto de partida. “Un caso excepcional se dio durante la ciclogénesis explosiva de finales de enero de 2009. En esa ocasión, los fuertes vientos que arrancaban de la costa este de Canadá trajeron a la península Ibérica un gran número de aves marinas que normalmente invernan en la mitad del atlántico norte. Así llegaron a la costa importantes números de gaviotas tridáctilas (Rissa tridactyla), falaropos picogruesos (Phalaropus fulicarius) o paíños de Leach (Oceanodroma leucorhoa). También se observó la llegada de numerosas gaviotas de origen polar, como el gavión hiperbóreo (Larus hyperboreus) o la gaviota groenlandesa (Larus glaucoides)”, recuerda Cama. Todas estas citas quedaron reflejadas en el Informe rarezas de 2009, publicado en Ardeola, la revista científica de SEO/BirdLife.

 

 

Sin embargo, la singularidad de este evento de vientos extremos fue más patente tierra adentro. Arrastradas por el viento, cientos de gaviotas tridáctilas llegaron a los puertos de montaña del Pirineo Aragonés y Navarro, como también quedó registrado en el Noticiario Ornitológico de Ardeola 56.1. Una vez en tierra firme muchas de estas gaviotas, ya débiles, no encontraron alimento y acabaron muriendo de hambre y agotamiento. Pero la gran mayoría bajaron por el valle del Ebro hasta llegar al mar Mediterráneo.

 

Gaviota rosada en las lagunas de Alcazar de San Juan, en febrero de 2009 © J. Sagardía Pradera

Gaviota rosada en las lagunas de Alcazar de San Juan, en febrero de 2009 © J. Sagardía Pradera

Durante esos días, llegaron también paíños a Navarra y a la vertiente atlántica andaluza, incluso a las islas Canarias, haciendo las delicias de los birdwatchers. Como hecho más excepcional, se observó en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) una gaviota rosada (Rhodostethia rosea), especie del Ártico que en condiciones normales hace migraciones muy cortas y no llega a nuestras latitudes, de hecho esta observación es la tercera de la especie en España. Por ello, las situaciones meteorológicas extremas son seguidas con atención por los ornitólogos, ya que en muchos casos la aparición de rarezas esta asegurada.

 

Gavión hiperbóreo, una gaviota de origen polar, en Sanxenso, Pontevedra, enero de 2009 © S. Paz Parracho

Gavión hiperbóreo, una gaviota de origen polar, en Sanxenso, Pontevedra © S. Paz Parracho

 

Por otro lado, la llegada de aves de orígenes lejanos, muy buscadas por los observadores de aves por no encontrarse en nuestro país, no solo se produce cuando nos afectan estas condiciones extremas. En muchas ocasiones su llegada se debe a fenómenos meteorológicos muy lejanos, que suceden a varios miles de kilómetros, como los huracanes formados en el mar Caribe. Los vientos fuertes causados por estas profundas borrascas pueden empujar aves americanas hacía el Atlántico. Una vez allí, una pequeña parte consigue llegar a las costas europeas haciendo las delicias de los observadores de aves.

 

 

 

 

 

 

Related Posts
X
HAZTE SOCIO/A SUSCRÍBETE