Ya sabéis que por discreto y desconocido que sea un pajarillo en Conócelas, el blog del grupo local SEO-Barcelona, tiene su lugar.

Hoy os hablo de un especialista en cazarlas al vuelo, el papamoscas gris, un insectívoro que espera pacientemente posado en los postes, cables y ramas bajas y exteriores de los árboles hasta que pasa algún invertebrado volador y salta revoloteando para capturarlo en el aire. O para intentarlo, que no siempre acierta. Es en ese momento, por el repentino movimiento, cuando se delata y lo podemos localizar.

 

Papamoscas gris, parque Diagonal Mar (Barcelona) mayo 2017 ©GL_SEO_Barcelona

 

También se cierne sobre el suelo en busca de víctimas y puede picar hojas y troncos. Pero su técnica de caza principal es el vuelo desde rama. La lista de sus presas es interminable y se puede resumir con; “todos los invertebrados que pueda capturar y tragar”. Incluso, igual que los abejarucos, antes de ingerirlas frota las abejas y las avispas para quitarles el aguijón. Podemos decir que se ríe de la dieta del puerro, aunque también se le ha pillado picando bayas en arbustos.

Desde el norte de Marruecos, Portugal, Irlanda y Noruega, su amplia área de distribución estival se estira a través del continente euroasiático adelgazándose hasta alcanzar el este de Mongolia. En otoño migra por sobre el árido norte de África y se instala en el resto de ese continente, desde Gambia y Kenia hasta Sudáfrica. En primavera regresa, junto a tantas otras aves migratorias.

De punta de pico a punta de cola mide entre 13,5 y 14,5 cm. Las diferencias entre sexos no se pueden apreciar en el campo, pero los juveniles – se los ve en paso post-nupcial – son distintivos porque tienen pintitas claras en las plumas escapulares (“hombro”) y en el manto (parte alta de la espalda).

 

En Barcelona se puede intentar observarlo en los parques de la Ciutadella o Diagonal Mar entre abril y mayo, o desde mediados de septiembre hasta finales de octubre.

 

En Catalunya es un ave localmente abundante durante las épocas de migración. Luego, cuando se quedan con nosotr@s solo aquellas parejas que vienen a criar, se le ve mucho menos. Aun así, el ICO (atlas de nidificantes del 2002) estima que cada año se reproducen en Catalunya entre 9.200 y 13.600 parejas. Su distribución es irregular, con las máximas concentraciones en la provincia de Tarragona. No se ha observado una disminución o aumento de su población, que se por ello se considera estable.

Mis lugares preferidos para verlo, entre abril y mayo y de mediados de septiembre a finales de octubre, es el parque de la Ciutadella y Diagonal Mar, pero eso es porque vivo en Barcelona; casi seguro que cerca de tu casa hay algún parque, límite de bosque o arboleda con claros donde se puede encontrar a  encontrar al papamoscas gris.

 

Salva Solé,  ornitólogo, fotógrafo, viajero y articulista. Socio de SEO/BirdLife , colabora con el Grupo Local SEO-Barcelona desde su fundación en 2010 y desde el mismo imparte cursos y charlas, también es guía de excursiones ornitológicas divulgativas.

 

 

 

 

Comparte