En SEO/BirdLife llevamos más de 70 años reviviendo naturaleza por un planeta habitable, justo y seguro. Hoy el equilibrio ecológico es aún mas débil. Se encuentra bajo una presión inédita por conflictos bélicos en demasiados rincones del mundo.

Este escenario nos obliga como organización con compromiso y responsabilidad con la sociedad a hacer publico el manifiesto contra la guerra, aprobado por nuestros máximos órganos de gobierno el pasado mes de diciembre: “Contra la guerra”, un posicionamiento en el que  expresamos la condena a los conflictos armados.

Los conflictos bélicos constituyen una de las formas más graves y sistemáticas de violencia contra el medio ambiente y las condiciones que hacen posible la vida digna en el planeta.

 

Contra la guerra

 “Para escribir una poesía que no sea política debo escuchar a los pájaros pero para escuchar a los pájaros hace falta que cese el bombardeo.” -. Marwan Makhoul, poeta palestino.

Vivimos una de las peores espirales de violencia de la historia de la humanidad. Según la ONU, 2.000 millones de personas viven en zonas afectadas por conflictos armados. Es decir, una de cada cuatro personas en el mundo vive bajo la sombra de las bombas. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial nuestro planeta no había conocido un periodo tan conflictivo. Desde Palestina a Ucrania, pasando por Sudán o el Congo, las guerras mutilan innumerables vidas y devastan las condiciones que las hacen posibles y dignas.

Es imposible permanecer impasible ante este drama. Desde SEO/BirdLife luchamos por un planeta de vida, donde humanos y naturaleza convivan en paz. Estuvimos al frente de la campaña para que la Asamblea de la ONU reconociera en 2022 el derecho humano a un medio ambiente sano; ahora debemos defenderlo. Sumamos nuestra voz al llamamiento por la paz y la condena a la guerra y, al hacerlo, también queremos llamar la atención sobre la violencia contra el medio ambiente: reducido a un objetivo bélico y golpeado con una violencia inédita para amplificar el daño contra civiles.

Constatamos que el saqueo de la tierra es proporcional al saqueo de la dignidad humana y que la violencia contra humanos se recrudece a través de la violencia medioambiental. Tanto es así que la directora ejecutiva del del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) señala que “el daño ambiental causado por los conflictos sigue empujando a las personas al hambre, a las enfermedades y al desplazamiento, aumentando así la inseguridad”. Los ejemplos sobran: en Ucrania, la destrucción de la represa de Kakhova “provocó la inundación de más de 600 km² de tierra, resultando en una grave pérdida de hábitats naturales, comunidades vegetales y especies, debido a la prolongada inundación de los ecosistemas”1.

En cuanto a Palestina, numerosas organizaciones alertan de que el ecocidio2 es utilizado por el Estado israelí como un arma más en el genocidio que perpetran contra el pueblo palestino. En la Franja de Gaza se han perdido el 97% de los cultivos arbóreos, el 95% de los matorrales y más del 80% de los cultivos anuales, mientras que el 98% de las tierras de cultivo han sido dañadas o son inaccesibles3. Pero el ecocidio también puede presentarse con un aspecto verde: entre 1947 y 1950 se plantaron 4.3 millones de árboles invasores (notablemente pinos y eucaliptos) borrando la presencia de pueblos palestinos y evitando el uso de la tierra con fines agrícolas4. El desarraigo cultural comienza por el desarraigo físico: entre 1967 y 2013, 800.000 olivos, símbolo de la paz, fueron arrancados de la tierra5.

Incluso cuando las armas se callan la paz aún está lejos. Las guerras contaminan la tierra, el agua y el aire provocando un aumento de los problemas sanitarios durante décadas e incluso siglos. Plomo, agente naranja, fósforo blanco o radiactividad son solo unos pocos de los componentes nocivos que degradan los cuerpos de las víctimas que habitan en zonas que han sufrido un conflicto armado.

Por otro lado, la escalada bélica de los últimos años ha supuesto un aumento exponencial de emisiones de efecto invernadero alejando a la humanidad de sus objetivos para mitigar la crisis climática y limitar el calentamiento global por debajo de un grado y medio con respecto a los niveles preindustriales. Por ejemplo, la Guerra de Ucrania ha generado entre 2023 y 2025 230 millones de toneladas de CO₂6. Un fenómeno que resulta aún más inquietante si tenemos en cuenta que la crisis climática se considera como unos de los vectores de tensión geopolítica más importantes a medio plazo a causa de la escasez de recursos. En su informe sobre los riesgos mundiales, el Foro Económico Mundial considera los conflictos armados interestatales como el tercer riesgo más destructivo al que deberá hacer frente la humanidad en los próximos dos años (por detrás de la desinformación y los eventos climáticos extremos) y el más preocupante del presente7.

Las condiciones de habitabilidad en nuestro planeta se sostienen gracias a un frágil equilibrio ecológico que se encuentra bajo una presión inédita a causa de las guerras, la crisis climática y la pérdida de biodiversidad. Debemos comprender que estos tres fenómenos se encuentran íntimamente ligados. Ante este drama los posicionamientos no son suficientes: ninguno de estos tres fenómenos son un daño colateral o una singularidad aislada. Las guerras y la violencia son sostenidas por condiciones políticas, económicas, industriales, sociales y culturales concretas. Deshacerlas es una condición necesaria para la construcción de la paz.

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  1. https://news.un.org/es/story/2025/11/1540705
  2. Definido como “cualquier acto ilícito o arbitrario perpetrado a sabiendas de que existe una probabilidad sustancial de que cause daños graves que sean extensos o duraderos al medioambiente”, el ecocidio es un crimen tipificado en once países (incluidos Rusia y Ucrania) y en vías de regulación en veintisiete.
  3. https://www.unep.org/resources/report/environmental-impact-escalation-conflict-gaza-strip
  4. https://placesjournal.org/article/a-situation-a-tree-in-palestine/
  5. https://unctad.org/system/files/official-document/gdsapp2015d1_en.pdf
  6. https://www.planetarysecurityinitiative.org/news/climate-damage-caused-russian-war-ukraine-three-years-key-numbers
  7. https://www.weforum.org/publications/global-risks-report-2025/

 

El manifiesto “Contra la guerra”  en PDF.

 

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