A una semana de las elecciones autonómicas en Castilla y León, hacemos un llamamiento a los partidos políticos y a la ciudadanía para que la próxima legislatura esté a la altura de los grandes desafíos ambientales que afectan a la sociedad.

Muchas de las políticas que influyen directamente en la salud, la calidad de vida y el futuro del territorio se gestionan desde las comunidades autónomas, por lo que las decisiones que se adopten en la próxima legislatura serán determinantes.

Señalamos algunos de los retos ambientales más urgentes que debe afrontar Castilla y León:

  1. Aprobación de un verdadero plan autonómico de adaptación al cambio climático, del que Castilla y León todavía carece, para proteger la salud de las personas, sus viviendas, sus medios de vida y el territorio frente al aumento del riesgo de incendios forestales, sequías, olas de calor y pérdida de suelo.
  2. Aprobación de una Ley autonómica de Cambio Climático y de un Plan Integrado de Energía y Clima que permitan orientar la transición energética en Castilla y León, reducir emisiones y proteger la salud de las personas frente a los impactos del cambio climático.
  3. Protección de la calidad del agua y reducción de la contaminación por nitratos de origen agrario que afecta a centenares de municipios, garantizando el acceso a agua potable segura para las personas del medio rural y estableciendo una moratoria a nuevas macrogranjas en zonas vulnerables a nitratos para evitar una mayor contaminación de acuíferos.
  4. Mejora de los sistemas de depuración de aguas residuales, todavía insuficientes en muchas localidades, garantizando que todos los municipios cumplan la normativa europea y evitando la contaminación de ríos y acuíferos.
  5. Elaboración de un plan regional de restauración de hábitats degradados que aproveche el impulso del nuevo Reglamento europeo de restauración de la naturaleza para mejorar los suelos, el agua y la biodiversidad, generando beneficios directos para la agricultura, la ganadería y la calidad de vida de las personas.
  6. Desarrollo y aplicación de planes de gestión en todas las áreas protegidas y aprobación de los planes de recuperación y conservación para las especies catalogadas, garantizando una protección efectiva del patrimonio natural de Castilla y León.
  7. Ampliación de la Red Natura 2000 teniendo en cuenta la información más actualizada incorporando espacios ya reconocidos como por ejemplo la laguna de El Oso o la creación de nuevos espacios que cubran la expansión del águila imperial ibérica.
  8. Refuerzo de la resiliencia del medio rural mediante políticas que impulsen una agricultura y una gestión del territorio más sostenibles, capaces de generar empleo, fijar población y afrontar los impactos del cambio climático.
  9. Apoyo a las entidades locales menores (Consejos y Juntas vecinales), que gestionan importantes superficies de montes y territorios de alto valor ambiental y desempeñan un papel clave en la conservación de la naturaleza y la fijación de población en el medio rural.

Desafíos que ya afectan a la ciudadanía

Los efectos de la crisis climática y de la degradación ambiental ya se están dejando sentir en Castilla y León. En los últimos años la comunidad ha sufrido incendios forestales de enorme magnitud, como el de la Sierra de la Culebra, que arrasó más de 140.000 hectáreas.

A ello se suman problemas de contaminación de aguas subterráneas por nitratos en numerosos municipios, dificultades en la depuración de aguas residuales y procesos de degradación del suelo que afectan a la agricultura y a la sostenibilidad del medio rural.

Juan Carlos Atienza, responsable de la Unidad de Incidencia para la Transición Verde de SEO/BirdLife señala que “La próxima legislatura será la que tenga que cumplir los compromisos ambientales hasta 2030, una fecha decisiva para devolver al planeta a una senda segura frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Lo que se decida en estos años afectará directamente al agua, a los montes y al futuro del medio rural de Castilla y León”.

Restaurar la naturaleza es también invertir en el futuro

La restauración de ecosistemas degradados no solo beneficia a la biodiversidad, sino que también genera importantes beneficios para la sociedad y la economía rural. En una comunidad como Castilla y León, donde el territorio agrario ocupa una gran parte del paisaje, la restauración puede convertirse en una herramienta clave para reforzar la resiliencia del campo frente al cambio climático.

La mejora de los suelos, la recuperación de hábitats agrarios y el refuerzo de la biodiversidad funcional permiten mantener la fertilidad del suelo, mejorar la infiltración y disponibilidad de agua y favorecer servicios ecosistémicos esenciales como la polinización o el control natural de plagas. Todo ello puede contribuir a que las explotaciones agrarias sean más resilientes frente a las sequías y fenómenos extremos, mejorar la calidad ambiental de las fincas y abrir nuevas oportunidades económicas vinculadas a prácticas agrarias más sostenibles.

La restauración también es una herramienta fundamental para mejorar el estado de los ecosistemas forestales y reducir el riesgo de grandes incendios, uno de los impactos climáticos más graves que ya está sufriendo Castilla y León. La recuperación de paisajes más diversos y mejor gestionados puede contribuir a reducir la acumulación de combustible y aumentar la capacidad de los montes para resistir y recuperarse frente al fuego.

“El nuevo Reglamento europeo de restauración abre una oportunidad histórica para recuperar suelos, ríos y montes degradados. Si se aprovecha bien, puede ayudar a hacer más resiliente el campo de Castilla y León, mejorar la rentabilidad de muchas explotaciones agrarias y reducir riesgos como los grandes incendios forestales”, añade Juan Carlos Atienza.

La importancia de las políticas

SEO/BirdLife pide a los partidos políticos que integren estos retos en sus programas electorales y recuerda que aún están a tiempo de comprometerse públicamente con algunas de estas prioridades durante la última semana de campaña. La organización considera que cuestiones como la adaptación al cambio climático, la protección del agua, la restauración de la naturaleza o el futuro del medio rural deberían ocupar un lugar central en el debate político.

Al mismo tiempo, SEO/BirdLife anima a la ciudadanía de Castilla y León a tener en cuenta la importancia de estas políticas en el momento de votar. “Las políticas ambientales influyen directamente en el agua que bebemos, en la gestión de los montes o en el futuro del medio rural. Por eso es importante que la ciudadanía tenga en cuenta estas cuestiones a la hora de elegir a quienes les representarán en la próxima legislatura”, concluye Juan Carlos Atienza.

 

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