¿Pueden las aves intercambiar información vital directamente durante el vuelo migratorio? Hasta hace poco, esta pregunta parecía retórica. La tradición científica afirmaba que la migración era un ámbito puramente instintivo, donde la memoria y los patrones de comportamiento innatos determinaban completamente el camino a seguir. Sin embargo, un nuevo estudio en el que se aplicó inteligencia artificial pone en duda esta visión establecida.

Ahora, los científicos consideran seriamente la posibilidad de que las aves migratorias, durante sus largas travesías aéreas, mantengan “conversaciones”, en las que los individuos menos experimentados aprenden de sus compañeros mayores. Vale la pena analizar con mayor detalle cómo se logró demostrar esto y por qué tales descubrimientos cambian nuestra visión de la naturaleza.

Migración de aves: un enigma secular de la biología

Millones de aves canoras se embarcan anualmente en largos viajes a través de los continentes. Este espectáculo fascina a los observadores desde hace siglos. Hasta hace poco, predominaba la opinión de que las aves se orientan por los campos geomagnéticos, la posición de las estrellas o el sol, confiando plenamente en los instintos naturales.

Hasta ahora, era sumamente difícil observar a los migrantes nocturnos. En la oscuridad no es posible utilizar métodos visuales, y algunas aves suelen moverse fuera del alcance de los ornitólogos. La cuestión de cómo estos participantes alados del “tráfico aéreo” coordinan sus acciones seguía sin resolverse. ¿Acaso el intercambio de información solo es posible en tierra o bajo la luz diurna?

Revolución en los métodos: cómo el estudio cambió el enfoque

En este ámbito, el estudio realizado por la Universidad de Illinois, cuyos resultados se publicaron en la revista Current Biology, fue un punto de inflexión. Durante tres años, los científicos recopilaron grabaciones acústicas de los gritos nocturnos de aves migratorias en el este de América del Norte. En total, se analizaron más de 18.000 horas de datos sonoros.

Para procesar tal volumen de información, los especialistas emplearon algoritmos de inteligencia artificial entrenados para distinguir señales individuales de diferentes especies y detectar patrones repetitivos. Según el autor principal, Benjamin Van Doren, el análisis de los flujos sonoros permitió, por primera vez, adentrarse en una capa invisible hasta entonces de la comunicación social entre aves. “No podemos afirmar que sepamos exactamente el contenido de los mensajes, pero el carácter y la frecuencia de las señales indican que las aves intercambian activamente información clave para la navegación”, señala el investigador.

Descubrimiento: cómo se comunican y aprenden las aves en vuelo

Los resultados del análisis fueron asombrosos. La inteligencia artificial identificó “llamadas” sonoras sincronizadas en 27 especies, de las cuales 25 son aves canoras. Los investigadores registraron varias características de esta comunicación:

  •   Las aves intercambiaban principalmente gritos cortos y señales, manteniendo el contacto durante los vuelos nocturnos.
  •   Las especies con la misma longitud de alas tendían más a entablar un diálogo sonoro entre sí, lo que está relacionado con su igual velocidad de vuelo y la posibilidad de volar juntas.
  •   Las características físicas, como la estructura del ala, influían en la estructura de las señales sonoras y la frecuencia de la comunicación.

Especial atención mereció un grupo de aves con un ciclo de vida muy corto. Los polluelos de estas especies no alcanzan a recibir de sus padres instrucciones detalladas sobre la migración. Se ven obligados a aprender literalmente “en pleno vuelo” de los individuos que encuentran en el camino. Esta práctica recuerda el proceso de intercambio de conocimientos entre humanos, donde los recién llegados adoptan rápidamente la experiencia de los miembros más informados de la comunidad en situaciones de estrés.

La importancia de la información social en el trabajo de los ornitólogos y más allá

Los datos obtenidos sirvieron de base para revisar las ideas sobre la naturaleza de las migraciones. Ahora, los científicos consideran que la migración no es solo un acto instintivo, sino también un sistema social complejo en el que la experiencia colectiva juega un papel significativo. El término “información social” ha adquirido un nuevo lugar en el vocabulario científico de los biólogos. Surge una pregunta razonable: ¿puede tal intercambio de conocimientos aumentar las posibilidades de supervivencia de toda la especie en un mundo que cambia rápidamente? La importancia de este descubrimiento va mucho más allá de la ornitología. Es relevante para la ecología y los programas de conservación de la biodiversidad, ya que comprender los matices de la migración facilita la predicción de las respuestas de las aves a los cambios globales del entorno.

La “información social” se está convirtiendo en un concepto cada vez más importante, no solo en la ornitología o en la biología en general. Este término se refiere en primer lugar a la sociedad humana, en la que la información social se difunde en todos los ámbitos de la vida. Es un amplio espectro de datos que provienen de diversas fuentes, tanto de forma oral como escrita.

Un ejemplo claro de información social es la información sobre conductas desviadas, como la agresión hacia otras personas y animales, el consumo de bebidas alcohólicas, sustancias prohibidas o el juego de azar. Dicha información es relevante y permite resolver muchos problemas, por ejemplo, el problema de la ludopatía, que se está volviendo cada vez más grave.

Según páginas web de reseñas de casinos en línea, como Choicecasino o Respinarg, la actividad de los usuarios en el ámbito del juego está creciendo. Y la información social en este caso desempeña un papel determinante para que los jugadores comprendan la diferencia entre entretenimiento y ludopatía.

Otro ejemplo del uso de la información social en beneficio de la sociedad es la posibilidad de formar la opinión pública respecto a las personas con necesidades especiales. Los miembros de la sociedad aprenden unos de otros a ser tolerantes y respetuosos de la misma manera en que las aves obtienen información sobre las rutas de vuelo unas de otras.

Valoraciones de expertos y límites de la fiabilidad

Muchos especialistas reciben los resultados con cauteloso optimismo. Algunos expertos consideran que las conclusiones son convincentes y abren el camino a nuevas investigaciones. Otros señalan limitaciones relacionadas con la muestra de datos y las particularidades de la interpretación de los sonidos. Las principales limitaciones incluyen:

  •   El enfoque solo en determinadas especies de América del Norte, lo que reduce la universalidad de las conclusiones.
  •   El análisis de señales sin una descodificación precisa del “léxico” de las aves: por ahora es imposible afirmar de qué exactamente están hablando.
  •   El posible papel de factores externos que no fueron plenamente considerados en los cálculos.

Los científicos coinciden en que el desarrollo futuro de la tecnología y la ampliación de la geografía de las observaciones permitirán obtener resultados más precisos y a mayor escala.

Por qué los gritos nocturnos son más importantes de lo que parece

El estudio del comportamiento de las aves migratorias tiene una larga historia. Antes, para determinar las rutas se utilizaban anillamientos, observaciones visuales y radiomarcadores. Sin embargo, los vuelos nocturnos siempre han sido un misterio.

El término “señales acústicas” en este contexto significa todo tipo de mensajes sonoros, ya sean gritos cortos, trinos o llamadas específicas que captan los micrófonos sensibles. En la oscuridad, los referentes visuales pierden relevancia y, precisamente, los sonidos se convierten en la base para la formación de bandadas temporales y el movimiento conjunto. Un ejemplo es el comportamiento de los mirlos o estorninos, que sincronizan sus vuelos manteniendo el contacto a través de señales características.

Ejemplos vivos y analogías: las aves, mentores voladores

Las aves jóvenes, al abandonar el nido por primera vez, a menudo siguen a migrantes ya experimentados. En esencia, reciben de ellos “lecciones de navegación” directamente en el aire. Procesos similares de transmisión de conocimientos pueden observarse también en otros animales, por ejemplo, en mamíferos, donde los individuos experimentados muestran a los jóvenes las rutas hacia los abrevaderos o lugares de caza.

Se podría decir que, en la temporada, el cielo sobre el continente se convierte en una especie de “universidad de aves”, llena de sonidos, señales y lecciones improvisadas. ¿Cómo cambiaría nuestra vida cotidiana si nosotros, como las aves migratorias, aprendiéramos habilidades de gestión simplemente escuchando a los que nos rodean en el flujo de las actividades diarias?

¿Qué permitió a la ciencia dar este gran salto adelante? ¿Y qué especies resultaron ser las más “comunicativas”? Las respuestas a estas preguntas apenas empiezan a aparecer gracias a las nuevas tecnologías y métodos analíticos, que abren horizontes antes inaccesibles para el conocimiento de la naturaleza.