Los incendios de la Vall d´Ebo y Bejís han afectado a cuatro espacios protegidos de la Red Natura 2000 - SEO/BirdLife

Los incendios de la Vall d´Ebo y Bejís han afectado a cuatro espacios protegidos de la Red Natura 2000

El incendio declarado en la Vall d´Ebo (Alicante) ha arrasado casi 13.000 hectáreas, todas dentro del Lugar de Interés Comunitario (LIC) Valls de la Marina y la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Muntanyes de la Marina. Este espacio es importante para las rapaces, especialmente para el águila perdicera, catalogada como Vulnerable.

 

En Bejís, en la zona del Alto Palancia (Castellón), un área de gran valor natural y paisajístico, se han calcinado 20.000 hectáreas de monte y ha destruido una parte de las Zonas Especiales de Conservación (ZEC) Alt Palància y Curs Mitjà del riu Palància, con importantes masas de sabinares mezclados con carrascas y pino negro.

  

Tras dos semanas desde el inicio casi simultáneo de los incendios de la Vall d´Ebo (Alicante) y Bejís, en la zona del Alto Palancia (Castellón), finalmente han quedado extinguidos por los servicios forestales y bomberos. Estos incendios, originados según fuentes oficiales por rayos de tormentas secas, han dejado a su paso unas 33.000 hectáreas calcinadas, en su mayoría de matorral mediterráneo y pinares, junto a pastos, cultivos y áreas periurbanas. El fuego ha afectado a zonas de alto valor ecológico pertenecientes a la Red Natura 2000 y, por lo tanto, a los hábitats y especies protegidas por esta red.  

El incendio declarado en la Vall d´Ebo (Alicante) ha arrasado casi 13.000 hectáreas, todas dentro del Lugar de Interés Comunitario (LIC) Valls de la Marina y la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Muntanyes de la Marina. Este espacio es importante para las rapaces, especialmente para el águila perdicera, catalogada como Vulnerable en el Libro Rojo de las Aves de España, y por contener numerosos endemismos vegetales.  

El incendio de Bejís, en la zona del Alto Palancia (Castellón), un área de gran valor natural y paisajístico, ha calcinado 20.000 hectáreas de monte y se considera el más grave ocurrido en la Comunidad Valenciana en los últimos 30 años. Particularmente ha destruido una parte de las Zonas Especiales de Conservación (ZEC) Alt Palància y Curs Mitjà del riu Palància. Se trata de un área montañosa correspondiente a las estribaciones valencianas del macizo de Javalambre que alberga importantes masas de sabinares mezclados con carrascas y pino negro. También destacan los roquedos y la vegetación de ribera ligada al cauce del río Palancia.  

  

Adaptación a la nueva realidad climática 

SEO/BirdLife agradece el gran esfuerzo realizado por el personal que ha trabajado sin descanso en la coordinación y extinción de estos incendios, y celebra que los habitantes de las poblaciones desalojadas hayan podido regresar a su hogares. Es importante destacar la importancia de contar con buenos y suficientes medios de extinción y con los profesionales que los atienden. Sin la rápida y eficaz intervención de estos medios no estaríamos hablando solo de dos grandes incendios: la sierra de Espadán y La Serranía posiblemente engrosarían esta lista. 


 

“El cambio climático está ampliando el periodo en el que, por altas temperaturas, olas de calor, sequías, tormentas y vientos, el riesgo de incendios se convierte en crítico. Y la virulencia y capacidad destructiva de los mismos aumenta. La prevención es crucial, y aquí hay un límite para los medios de extinción, que nunca van a ser suficientes.”, explica Mario Giménez, delegado de SEO/BirdLife en la Comunidad Valenciana.  

“No dudamos de que, ante un desastre de estas características, se van a poner en marcha las medidas y actuaciones necesarias para que las labores de restauración de las áreas incendiadas se implementen lo antes posible, garantizando los medios económicos y humanos necesarios”, añade Giménez.   

 

Prevención y buena gestión forestal  

Pero el aspecto clave es la prevención y la manera concreta en cómo debe llevarse a la práctica. En este sentido, SEO/BirdLife pone de manifiesto que es preciso adaptar las políticas y los recursos destinados a desarrollar labores preventivas que eviten que los incendios se produzcan y que si lo hacen no se desarrollen con tanta virulencia. Un espacio natural en buen estado de conservación y con una adecuada gestión durante todo el año es clave para prevenir y minimizar los peores estragos del fuego, y puede ser fundamental para hacer frente a grandes incendios, los llamados de sexta generación.  

Por eso, la ONG ambiental hace un llamamiento general a los responsables de la gestión del territorio, comunidades autónomas, los servicios de apoyo del Gobierno de España y los cabildos y ayuntamientos, para poner en marcha medidas de prevención urgentes que se ajusten a la nueva realidad climática.   

Incendio en Bejís. Autor: Rober Solsona_Europa Press

Es imprescindible que España cuente con una política permanente, unificada e integral de prevención y control de incendios, que respete los objetivos de conservación y restauración de la biodiversidad y de los sumideros forestales, de acuerdo con unos mínimos establecidos a nivel estatal, incluyendo criterios de conectividad.  En este sentido, apoyar a la ganadería extensiva y la agricultura de montaña como un elemento más de prevención de incendios es importante, también como medida ante el reto demográfico y contra la desertificación, además de ser necesario para la gestión de determinados hábitats y paisajes de alto valor natural, y ser el modelo más sostenible de producción agrícola y ganadera. 

Por último, hay que recordar que, aunque los incendios de Valencia no han sido provocados, el factor humano, por negligencia o intencionalidad está detrás de la mayoría de los fuegos. En este sentido, un estudio realizado por SEO/BirdLife en el marco del proyecto LIFE Guardianes de la Naturaleza para conocer la percepción social sobre los delitos contra el medio ambiente, los españoles identifican, como delito ambiental, al fuego por encima de cualquier otra conducta. Además de haber unanimidad sobre que si es provocado debe tener pena de prisión (el 97% de la población lo apoya), crece el número de personas que piensan que, ante imprudencias, también se debería ir a prisión. 


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