El colapso ecológico de Doñana arrastra al águila imperial hacia una situación crítica - SEO/BirdLife

El colapso ecológico de Doñana arrastra al águila imperial hacia una situación crítica

La población de águilas imperiales ibéricas de Doñana muestra en los últimos años una tendencia negativa, con los peores resultados reproductivos desde 2005. 

A la gran disminución de aves acuáticas a causa de la sequía y la sobreexplotación de las masas de agua de Doñana, se suma al estado crítico de las poblaciones de conejo, su principal fuente de alimentación. Además, la productividad de la especie se situaría por debajo del valor necesario para garantizar la viabilidad de la población.

Según los datos aportados por el Espacio Natural de Doñana durante la reunión de la Comisión de Biodiversidad celebrada el pasado 30 de junio y la información que dispone SEO/BirdLife, los resultados de la reproducción del águila imperial ibérica en Doñana han sido los peores de los últimos 17 años.  

De las ocho parejas reproductoras del parque nacional, solo cuatro han iniciado la reproducción en 2022 y únicamente tres han tenido éxito, siendo los peores datos para la especie desde el año 2005. De siete pollos nacidos, dos han muerto mientras estaban en el nido por lo que, en el mejor de los casos, este año volarán cinco pollos de forma natural en Doñana. La productividad se situaría en 0,65 pollos por pareja, un valor por debajo del necesario para garantizar la viabilidad de la población, según el Plan de Recuperación del Águila Imperial en Andalucía. 

En el año 2015 había en Doñana 11 territorios con parejas reproductoras, pero ese número ha ido decreciendo paulatinamente hasta los ocho actuales sin que en los últimos años nuevas parejas hayan ocupado los territorios históricos que van quedando vacíos. El águila imperial ibérica es una especie endémica de la península ibérica especializada en la captura de conejos. Desde hace 30 años las poblaciones de conejo colapsaron en este espacio natural, como consecuencia de la Enfermedad Hemorrágica vírica (EHV) y tras los estragos de la mixomatosis en tiempos aún más pretéritos. Además, en 2012 una nueva cepa de la EHV afectó significativamente a las ya maltrechas poblaciones del lagomorfo. no habiéndose recuperado a pesar de los enormes esfuerzos que se han realizado desde entonces para ello.  

Por otra parte, las águilas imperiales de Doñana son la única población de la Península adaptada a un humedal con una inundación estacional, donde durante gran parte del año las aves acuáticas representan un recurso regular y abundante del cual también se alimentan. Sin embargo, el ciclo seco que atraviesa Doñana, sumado a la sobreexplotación crónica de los recursos hídricos destinados a la agricultura de regadío, están reduciendo la disponibilidad de este recurso trófico y agravando la situación de esta especie en el entorno de Doñana.  

 

Águila imperial iberica con un conejo, su presa principal ©Mark Caunt-shutterstock

 

Según Carlos Davila, responsable de la Oficina Técnica de SEO/BirdLife en Doñana, “las águilas imperiales son predadores especialistas que actúan como indicadores de un buen grado de conservación de los ecosistemas, pero en Doñana el equilibrio ecológico está roto y sus ecosistemas se están degradando, afectando a los distintos hábitats del Parque Nacional de Doñana y su biodiversidad, lo cual disminuye su potencialidad para albergar a la especie”. 

 

Sin agua no hay alimento 

El último Informe de estado de los acuíferos del entorno de Doñana publicado por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir certifica que Doñana atraviesa su década más seca desde 1970 y que la precipitación en el parque nacional en el año hidrológico 2020-2021 se ha reducido aún más respecto al año anterior. Sin embargo, la sobreexplotación no cesa y afecta al 62% de los sectores del acuífero, que se encuentran en una situación peor a la que le correspondería según la pluviometría.    

Las precipitaciones correspondientes al actual año hidrológico 2021-2022, se encuentran muy por debajo de la media histórica, siendo escasas y tardías. La invernada de aves acuáticas, estimada en unos  226.000 ejemplares invernantes, ha supuesto el peor dato de los últimos 20 años y la marisma del Parque Nacional de Doñana ha permanecido casi completamente seca durante la primavera, por lo que el éxito reproductor de las aves acuáticas ha sido prácticamente nulo.  “Esta situación elimina a las aves acuáticas como recurso alimentario para las águilas imperiales, lo cual sumado a la falta de conejos, hace muy difícil que las parejas se reproduzcan con éxito, a pesar de los grandes esfuerzos en el manejo y gestión de la especie que desarrollan los técnicos de conservación del Espacio Natural de Doñana, especialmente focalizados hacia la alimentación suplementaria”, subraya Carlos Davila. 

 

Águila imperial ibérica © Tatavasco Images

Mejora en  el conjunto de Andalucía 

La buena evolución de la especie en Andalucía, donde han nacido 166 pollos en 2022, contrasta significativamente con el declive de la población en Doñana. Por ello, Davila matiza que “la mala tendencia de la población de águila imperial en Doñana deja en entredicho el esfuerzo que la Junta de Andalucía dedica al cumplimiento de los objetivos de conservación Espacio Natural de Doñana, y no deja de ser síntoma de la crisis que sufre uno de los espacios protegidos más emblemáticos de Europa. Por eso, pedimos que el nuevo Gobierno andaluz actúe con medidas urgentes y efectivas en Doñana que recuperen la viabilidad de esta población  en el humedal”.  

SEO/BirdLife solicita de nuevo que se actúe con urgencia ante la degradación de los ecosistemas, que se cumpla la Directiva Marco del Agua y que se reconozca que Doñana está en peligro real, con el objetivo de activar recursos de emergencia que asistan al espacio natural. Doñana está considerada, según los datos de BirdLife International, como “IBA in Danger”, una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad (IBA) más amenazadas a nivel mundial.  

 

Doñana se extingue  

Para SEO/BirdLife es obvio que la conservación a largo plazo de Doñana pasa por reducir la cantidad actual de extracción de agua para mejorar la recuperación del acuífero y, con ello, la funcionalidad de los procesos y su capacidad de respuesta ante los retos climáticos presentes y futuros. La comunidad científica ya reconoce la existencia de afecciones sobre l ecosistemas, los hábitats y las especies y que la resiliencia del ecosistema ya ha sido gravemente dañada; no en vano, la cría de aves acuáticas este año ha sido extremadamente baja. La escasez de precipitaciones y la sobreexplotación de las masas de agua, ha provocado que, un año más, la reproducción de las aves acuáticas en la marisma del Parque Nacional de Doñana haya sido un fracaso casi absoluto, sumándose a la peor invernada de las dos últimas décadas. 

A pesar de la realidad que sufre Doñana, siguen existiendo apuestas que, de ejecutarse, serán la puntilla del futuro del humedal, como la propuesta de ley para regularizar 1.600 hectáreas de regadío ilegales. Las Administraciones públicas con competencias deben revertir la situación de forma coordinada y, especialmente, aplicar las medidas que reclamamos desde hace años para conseguir, entre todos, salvaguardar el futuro de Doñana.  


Más información 

Campaña de firmas para decir NO al proyecto de Ley que podría hacer desaparecer Doñana 

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