“La presencia de herbicidas e insecticidas hace que los campos de cereal sean desiertos para la codorniz” - SEO/BirdLife

“La presencia de herbicidas e insecticidas hace que los campos de cereal sean desiertos para la codorniz”

Entrevista a José Domingo Rodríguez Teijeiro, Catedrático de Zoología del Departamento de Biología Animal de la Universidad de Barcelona

Ha dedicado gran parte de su carrera profesional a averiguar cómo los animales usan el espacio, cómo se orientan y navegan por él, y cuáles son sus sistemas de apareamiento y su estructura social.
Entre sus muchas facetas como científico, ha sido pionero en el estudio de la codorniz común, a la que ha dedicado 40 años de investigación y seguimiento por Europa occidental y las islas atlánticas con el fin de estudiar el grado de plasticidad morfológica en sus poblaciones. En esta entrevista responde a algunas cuestiones clave para entender la actual situación de la especie.

  

¿Desde cuándo y por qué se interesó por el estudio de la codorniz?

Empecé la carrera en 1970 y cuando acabé, en 1975, inicié un trabajo de investigación sobre la ecología del vencejo común, que constituyó mi memoria de tesis. Cuando terminé la tesis en 1980, en la Universidad de Barcelona, conocí a Secundino Gallego Trigo que era bedel del Departamento de Zoología y conocido por haber ganado un premio en televisión, en los años 70, en donde demostró el extenso conocimiento que tenía de las aves de España. Un día me llamó para anillar codornices y a partir de entonces empecé a trabajar con la especie hasta ahora, publicando –con colaboradores– más de 80 trabajos tanto en revistas internacionales como nacionales.

 

¿Podríamos decir entonces que estoy ante el mayor experto en codorniz en España?

Al no haber competidores soy el mayor experto (risas). Efectivamente soy, junto con el Dr. Manel Puigcerver (hizo la primera tesis sobre la codorniz), uno de los dos expertos que hay en codorniz, con una trayectoria de 40 años de estudio.

 

En estas cuatro décadas estudiando esta especie, ¿qué es lo más significativo que puede destacar sobre ella?

Lo más importante, quizás, es que hacia el año 2005 se incrementó el interés por la codorniz dada su condición de especie cinegética, lo que hizo que se pasara de anillar unos 250-300 ejemplares al año, a través del grupo de la UB, a unos 2500. Ese mismo año la Federación Guipuzcoana de Caza estableció con nosotros un convenio para que coordináramos estudios en Francia, Portugal y Marruecos, propiciando así una internacionalización del conocimiento de esta especie. Eso fue fundamental para profundizar en la dinámica de sus poblaciones desde una visión global.

 

Codornices volando ©José Domingo Rodríguez Teijeiro

 

¿Cuál ha sido el descubrimiento que más le ha sorprendido en términos de reproducción, fenología, migración…?

Son varios los hallazgos. Uno de ellos fue su sistema de apareamiento, poligínico y poliándrico seriado. Hasta entonces se había propuesto que la especie era monógama. Por otro lado, pusimos en evidencia el movimiento de los machos en busca de hembras (algo que bautizamos con el nombre de ‘movimientos Don Juan’) y los datos mostraron el desplazamiento de la población reproductora del tercio norte peninsular hacia el centro de la meseta norte castellana , antes de iniciarse el movimiento migratorio hacia Africa. Estos dos detalles de su comportamiento tienen un gran efecto en la gestión que se pretenda hacer sobre esta especie.

 

¿Cree que por ser especie cinegética la codorniz no ha estado suficientemente valorada entre los ornitólogos?

Por ser una especie de caza ha estado infravalorada durante bastante tiempo, incluso se utilizó la condición de especie cinegética para negar la concesión de proyectos de investigación. Su aspecto también la infravalora, ya que no tiene un plumaje muy llamativo. Y finalmente el hábitat que ocupa: posiblemente la mayoría de biólogos no han visto una codorniz en su vida porque su observación directa es muy difícil ya que desarrolla toda su actividad en el interior de los campos de cereal; aunque es muy fácil oírlas cantar. Esas tres características han hecho que sea una especie huérfana en cuanto al conocimiento que se hubiera podido tener de ella.

 

¿Cuál cree que es la mayor amenaza para la codorniz?

 Uno de los principales problemas de la especie están en la agricultura extensiva que homogeniza el paisaje, en cómo se llevan a cabo las tareas de recogida del cereal y en la transformación de los cultivos que está sufriendo el campo. En algunas zonas de Cataluña se está pasando de cultivos de cereal de secano a cultivos de olivares, de almendros o viñedos, lo que genera una importante pérdida de hábitat para las especies pseudoestepáricas como la codorniz. La caza es algo que se puede gestionar, pero lo que no está tan bien gestionado son estos cambios agrícolas. Los cereales tienen cada vez un ciclo más corto, lo que supone una reducción del tiempo que la especie tiene para completar su ciclo de reproducción antes de que desaparezca completamente su hábitat. La siega, la recogida de la paja y la roturación del terreno hacen que el hábitat desaparezca en cuestión de pocos días dejando los linderos como único hábitat disponible. A la mortalidad que provocan las propias tareas de recogida del cereal sobre la codorniz, se le une una mayor exposición a la depredación.

Codorniz con emisor satélite © J. D. Rodríguez Teijeiro

 

¿En qué medida ha afectado la Política Agraria Comunitaria en estos cambios?

La intensificación agrícola tiene que disminuir mucho y todas las tareas relacionadas con la siega del cereal o los prados se tendrían que gestionar muy bien. Además, la presencia de herbicidas e insecticidas hace que los campos de cereal se parezcan cada vez más a desiertos en el sentido de que no disponen de alimento tanto para la codorniz como para muchas otras aves agrícolas. La vida la encuentran en los linderos, por lo que deberían potenciarse mucho los márgenes, hileras o zonas no cultivadas dentro de los campos de cereal , como se está haciendo en el norte de Europa. Todo lo que permita desintensificar la actividad agrícola sería positivo para la codorniz. La variabilidad en los cultivos permitirían una mayor biodiversidad para esta y otras especies.

 

Se estima que cada año se cazan en España 1,2 millones de codornices. ¿De qué manera le afecta a la especie?

Que haya una mortandad de 1,2 millones de codornices solamente en España (imagínate lo que ocurre en Italia, Portugal Francia, Grecia, más las que se pierden por la actividad agrícola) no parece que afecte al tamaño de la población. Hubo una reducción de efectivos en los años 70 dentro de la población europea, que estuvo asociado a un cambio en la tendencia migratoria de la especie hacia una sedentarización; esto se asoció a la aparición, en Marruecos, de hábitat favorable debido a un incremento de zonas irrigadas para el cultivo de cereales y plantas herbáceas. No obstante, en la actualidad, hasta donde alcanzan nuestros datos, el tamaño de la población se mantiene constante. Posiblemente la especie consiga remontar el impacto de la caza porque tiene una tasa de reproducción muy alta: la codorniz se puede reproducir dos y tres veces en una misma temporada . Además, es un animal oportunista, nómada, no atado a un territorio, que es capaz de superar las adversidades del tempero y del hábitat, estableciéndose en aquellas zonas donde el medio es más adecuado.

 

¿Cree que no se conocen bien las poblaciones de la especie?

Uno de sus problemas es cómo se censa. El censo de la codorniz no puede hacerse por métodos pasivos ya que estos métodos son muy sensibles al tamaño de la población (denso-dependientes) y tienden a infravalorar su tamaño cuando es bajo, incluso pueden no detectarla (lo que se podría traducir como una reducción del hábitat ocupado). Todas las zonas abiertas son factibles de albergar codorniz, pero sobre todo abunda en aquellas áreas de regadío donde los campos se mantienen más tiempo verdes. Los censos pasivos no consiguen una buena aproximación del tamaño de la población que se encuentra en zonas de secano, en las que la población es baja, y si no se conocen bien estos parámetros poblacionales es muy difícil establecer criterios de gestión adecuados. Frente al conocimiento actual que se tiene de la codorniz, situarla en la categoría de ‘Preocupación menor’, como está ahora, no es desacertado. Tenemos métodos directos de censo que son más fiables pero son más costosos en tiempo, aunque dado el carácter cinegético de la especie la Administración debería preocuparse por realizar censos adecuados y adaptados a sus particulares características..

 

Codorniz común ©Victor Tyakht-shutterstock

 

¿El hecho de que sea una especie migratoria es una ventaja o desventaja en términos de conservación y supervivencia?

Es una desventaja porque necesita una gestión que supere las comunidades autónomas e incluso los países. Es necesario, como mínimo, un conocimiento a nivel de países limítrofes y no ceñido a una región o un estado determinado. La gestión que se haga con la codorniz en Cataluña repercute en la situación que se encontrará en la meseta castellana; y cómo se gestione en la meseta castellana influirá en los individuos que se reproduzcan en Cataluña y posiblemente en el resto de España al año siguiente. Tiene que haber una gestión que supere, en el caso de España, las autonomías, y por extensión debería haber una gestión supranacional, es decir, una coordinación a nivel europeo.

 

Los datos aportados a través de la aplicación Ebird muestran un adelanto en la llegada a España de las especies. ¿Han observado que los patrones migratorios de la codorniz hayan cambiado?

En los modelos de distribución de la especie parece que la temperatura es una variable importante a la hora de conocer su distribución y cuál es la dinámica de llegadas a las zonas de reproducción. El aumento de la temperatura posiblemente haya cambiado la llegada de los ejemplares, o más bien los ha sedentarizado en el sur de España. Y la expansión de la población hacia los países nórdicos europeos (Finlandia, Suecia y Noruega), puesta en evidencia en el atlas europeo actual, posiblemente responde al mismo fenómeno, lo cual no ocurría diez años atrás. Esto ya lo pusimos de manifiesto en un artículo publicado en Ardeola en 2005: el adelanto de casi 1 día por año en la llegada de las codornices a Cataluña, que era donde las estábamos estudiando para aquel entonces.

 

 


Agustín Carretero (Área de Comunicación de SEO/BirdLife)

 

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