El anillamiento científico es mucho más de lo que parece - SEO/BirdLife

El anillamiento científico es mucho más de lo que parece

Una de las actividades que realizamos como voluntarios de SEO y que, sin duda alguna, es la más popular entre nosotros voluntarios, es el anillamiento científico de aves. Podéis preguntar a cualquiera de los actuales o pasados voluntarios y todos os dirán lo mismo, os lo aseguro.

Poque sí: cuando en nuestro calendario de actividades leemos que la actividad del día es el anillamiento, a la mayoría de nosotros nos brillan los ojos de la ilusión, a pesar de los madrugones que esto conlleve y de que tengamos que salir de casa antes de que salga el sol. La excitación es mucha y el cansancio de la semana se olvida rápido.

 

A lo mejor, algún lector o alguna lectora, no familiarizados con la biología y las aves, se estarán preguntando: ¿qué es el anillamiento científico?

 

Se define como anillamiento científico el método para estudiar distintos aspectos de la biología de las poblaciones de aves silvestres, que consiste en individualizar las aves de manera unívoca mediante la colocación de una anilla metálica con una inscripción única en su pata. Esta herramienta es utilizada ampliamente por el colectivo científico para responder a más preguntas sobre múltiples aspectos de la vida de las aves silvestres (cuántos años viven, cuánto pesan, qué diferencias hay entre machos y hembras, fenología de la migración, cambio climático, variaciones en los tamaños poblacionales entre regiones, etc.).

 

Para nosotros, los voluntarios, el anillamiento científico significa esto y mucho más. Los días de anillamiento son especiales, divertidos, emocionantes. En los días de anillamiento podemos ver de cerca especies que nunca habíamos visto antes, podemos fijarnos en sus detalles, sus peculiaridades y características. Es una forma de aprendizaje muy buena, que complementa a los libros y las guías de campo.

 

Carlos Molina y voluntarios en el anillamiento. (Foto de Federico Tossani)

 

Dependiendo de la época del año y de los lugares donde se realizan los anillamientos, pueden verse especies de aves diferentes, lo cual hace que esta actividad sea aún más enriquecedora. Paseriformes, aves acuáticas, limícolas, cernícalos son sólo algunas de las aves que pueden anillarse, cada una con sus especificidades.

Lo que hasta ahora nos ha tocado anillar más frecuentemente han sido las aves passeriformes. Para la captura de estas aves, suelen usarse redes de niebla y reclamos (reclamos donde se reproducen cantos de la misma especie o de otras especies como método atractivo) en distintos puntos del área de estudio.

Más allá de los tecnicismos, lo común a todos nuestros anillamientos en Doñana es la atmósfera de entusiasmo y de alegría. Porque, como dice nuestro querido jefe/coordinador/tutor Carlos Molina “el anillamiento es una actividad científica pero eso no quita que pueda ser divertida (siempre que se haga bien).”

¿Cómo se desarrolla un día de anillamiento?

Una vez llegados al área del anillamiento, antes de que el sol haya amanecido, montamos las redes y lo que solemos llamar el campamento, es decir el área donde pasaremos el día, tanto para procesar las aves capturadas, como (¡cómo no!) para disfrutar de un rico desayuno en medio de la naturaleza. Redes montadas, mesas de pic nic desplegadas: el día se da por inaugurado.

 

Extracción de una ve de la red (Foto Federico Tossani)

 

El desayuno es una parte fundamental de la actividad, ya que muchos expertos de la alimentación lo consideran como la comida más importante del día. Por nuestra parte, nos aseguramos de que se le de la importancia que se merece. Antes de la pandemia cada persona llevaba lo que quería compartir (y someter a las críticas del juzgado de desaynos). Se solían ver tortillas españolas o veganas, tostadas con jamón, tostadas con tomate, magdalenas veganas y no veganas, cafés, tés, frutos secos y hasta mates argentinos.

Entre una charla y una otra, unos chistes y unos cafés, las aves empiezan a cantar y los primeros rayos de sol a salir: llega la hora de hacer rondas para extraer las aves que hayan quedado atrapadas en las redes.

 

 

Mágicamente, el campamento se transforma en laboratorio de campo: desaparecen las magdalenas y aparecen reglas, alicates, balanzas, anillas y todo lo necesario para tomar datos morfológicos de las aves capturadas.

Las primeras rondas suelen ser las más emocionantes: las expectativas y la curiosidad están al máximo. Poco a poco, vamos recorriendo todas las redes, extraemos las aves y las colocamos en bolsitas de tela para procesarlas posteriormente en el campamento.

Una vez allí, las aves serán identificadas, anilladas, sexadas y datadas. Sus medidas biométrica (longitud de alas, tarso, peso, etc.) serán tomadas y, finalmente, serán liberadas. Dependiendo de la rareza de la especie, entre estas etapas podría incluirse una, más o menos breve, sesión de fotos. A la mayoría de nosotros nos gusta la fotografía y, seamos sinceros, nos gusta presumir de las aves que vemos o dar envidia, según los casos.

 

Datos colectados en el anillamiento. (Foto de Federico Tossani)

 

Y así, una tras otra, las aves pasan por nuestras manos para después ser liberadas y volver a su vida libre y feliz (¡esperemos!), como acostumbra ser la de un pájaro.

 

Generalmente, hacía el mediodía se termina la actividad de anillamiento, ya que con la progresión del día, los números de capturas suelen disminuir, debido a que las aves suelen ser más activas a primeras horas del día.

 

Toma de datos morfométricos. (Foto de Federico Tossani)

 

Una vez desmontadas las redes y el campamento, nos volvemos para nuestras casas, un pelín cansados, eso sí, pero satisfechos y felices de haber pasado un día más rodeados de la naturaleza más linda, haciendo lo que nos gusta y nos enriquece. Orgullosos de haber aportado nuestro granito de arena para la conservación y el estudio de las aves.

 

Voluntarios felices después de un día de anillamiento. (Foto de Inés Serrano)

 

Escrito por: Valeria Scura del Hierro

Voluntaria CES 2019/2020

 

Cofinanciado por el Cuerpo Europeo de Solidaridad de la Unión Europea. Este texto es responsabilidad exclusiva de sus autoras. La Comisión Europea no es responsable del uso que pueda hacerse de la información aquí difundida.

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