Pedimos la restauración de los espacios de alto valor destruidos por el incendio del Jerte y La Vera

Las zonas afectadas por el incendio que ha quemado más de cuatro mil hectáreas están en espacios protegidos por la Red Natura 2000

Casi la totalidad de la superficie quemada de la sierra cacereña de Tormantos eran hábitats naturales de alto valor ecológico en Extremadura, sobre todo matorrales de montaña
Solicitamos a la Consejería de Transición Ecológica y Sostenibilidad de la Junta de Extremadura que no permitan nuevos aprovechamientos en las zonas quemadas

A última hora de la tarde del 27 de agosto comenzó el incendio en el que  ardieron más de cuatro mil hectáreas durante cinco días, arrasando las laderas y cumbres de la sierra cacereña de Tormantos, espacios protegidos por la Red Natura 2000. Se trata de zonas con hábitats de alto valor ecológico, especialmente de matorrales de montaña y que ya se vieron afectadas por un incendio provocado en 2016. En esta ocasión, el fuego ha quemado casi cuatro veces más superficie, saltando la vertiente de la sierra y penetrando en la comarca de La Vera, donde ha hecho cenizas miles de hectáreas de bosques de robles llegando a unos 700-800 metros del Monasterio de Yuste.

Según los datos que ha recopilado SEO/BirdLife, la afección ha sido muy grave debido a la calidad y extensión de los hábitats naturales destruidos por el incendio. Además, de las 1.400 hectáreas de robledales, el principal daño se ha producido en hábitats de montaña, en especial matorrales propios de estas altitudes (+ 1.500 m) como piornales y enebrales, muy escasos en Extremadura y que pueden haber desaparecido casi un 10% de su superficie total en la región. También se vieron afectados otros hábitats aún más escasos, como turberas, y rodales relictos de especies forestales muy raras en Extremadura, como abedules y tejos.

Precisamente estos hábitats son los últimos refugios de las aves de alta montaña de Extremadura, que han sido muy afectadas en cuanto a sus territorios. “Las aves pueden volar y salvarse del fuego, pero si los hábitats que necesitan para vivir desaparecen, ellas también lo harán en pocos años, tal es el caso de aves como el roquero rojo, el escribano hortelano o el pechiazul. Todas ellas han perdido una parte muy importante de sus últimas zonas de cría y alimentación en Extremadura”, afirma Marcelino Cardalliaguet, delegado de  SEO/BirdLife en Extremadura.

Respecto a los bosques de robles destruidos por el incendio, la ONG destaca que incluyen algunas zonas de bosques maduros con presencia de valiosas especies de murciélagos forestales amenazados y de varias aves también muy escasas en la región, como el abejero europeo o el colirrojo real.

Dado el valor de los hábitats afectados y las consecuencias para las especies que viven en ellos, SEO/BirdLife ha solicitado a la Consejería de Transición Ecológica y Sostenibilidad de la Junta de Extremadura que asuma los objetivos de conservación de este espacio de la Red Natura 2000 y establezca los programas de restauración de los hábitats naturales afectados, impidiendo el aprovechamiento de la zona para usos diferentes de los autorizados antes del incendio.

“El aprovechamiento de los recursos es posible siempre que sea compatible con la conservación de los espacios y de los valores naturales” afirma Cardalliaguet y añade: “Los piornales y brezales de la montaña extremeña permiten aprovechamientos tradicionales poco intensivos, como la apicultura o la ganadería caprina extensiva, que en tiempos hacían famosos los quesos artesanos de estas comarcas y su miel”.

SEO/BirdLife considera que episodios como este incendio suponen una pérdida de valores ambientales, pero también de recursos para una actividad económica sostenible, y reflejan la necesidad de políticas públicas que apuesten por la reactivación del medio rural a través de la renovación y puesta en valor de aprovechamientos ligados a los territorios que compatibilizan economía y conservación del patrimonio natural.

Related Posts
X
HAZTE SOCIO
X