Los eurodiputados deben aprobar políticas pesqueras más conservacionistas

Actualmente debaten en el Parlamento Europeo las normativas que marcarán el rumbo de esta actividad a corto y medio plazo

A los parlamentarios les toca decidir entre ser consecuentes con lo que defiende la Política Pesquera Común (PPC) y abogar por una gestión que priorice la sostenibilidad de la pesca y  la salud de nuestros ecosistemas marinos, o bien perder la oportunidad y permitir que se agrave en el futuro la crisis económica, social y ambiental que atraviesa el sector.

En primer lugar, se está negociando el nuevo reglamento del Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca (FEMP), que constituirá la principal herramienta financiera para conseguir los objetivos de la PPC en el periodo 2021-2027, entre los cuales se encuentran hacer de la pesca y acuicultura unas actividades sostenibles a nivel ambiental, social y económico, y gestionar la pesca teniendo en cuenta sus impactos en el ecosistema (también llamado enfoque ecosistémico).

Dichos fondos europeos se reparten entre los Estados miembros en función de su tamaño de flota (España es uno de los países que más recibe), y estos deben administrarlos en base a unas prioridades que establece dicho reglamento, entre las cuales se encuentran la “pesca sostenible”, donde se financian proyectos que mejoren la selectividad de las artes, reduzcan las capturas no deseadas de pesca y fomente la protección del medio marino, entre otras. También aparece el “cumplimiento de la PPC”, en el que deben financiarse el control y vigilancia de la actividad pesquera así como la recopilación de datos.

Los barcos pesqueros deberían recopilar datos específicos de capturas accidentales. Autor: David García

Un uso cuestionable

El problema radica en que los fondos actuales que han financiado proyectos del periodo 2014-2020 no han sido empleados adecuadamente, debido a que, en primer lugar, no se ha gastado todo el dinero disponible, y en segundo lugar, el grueso del gasto previsto para  la conservación de los océanos se ha dirigido a proyectos cuyo beneficio directo a los ecosistemas marinos es cuestionable cuando menos. Así, de los 3.105 proyectos atribuidos a pesca sostenible, tan solo 305 fueron realmente para la salvaguardar los ecosistemas, mientras que 1.558 operaciones se destinaron a subvencionar la paralización temporal de la flota pesquera, es decir, ofrecer ayudas compensatorias por el establecimiento de vedas espacio-temporales. Esta es una medida controvertida, puesto que las vedas suelen responder a criterios socioeconómicos en lugar de a necesidades biológicas, y además tiende a mantener una flota pesquera sobredimensionada respecto a la disponibilidad de recursos existentes. Un hecho entristecedor que deja entrever cuáles han sido las prioridades del Gobierno español.

No se deben cometer los mismos errores en el próximo FEMP. Por ello, SEO/BirdLife pide a los líderes políticos que los próximos fondos destinen y –por supuesto, gasten– más presupuesto en mejorar el estado de conservación de los recursos pesqueros y ecosistemas, ya que están viéndose amenazados por la pesca insostenible y por capturas accidentales de especies sensibles de aves, mamíferos o tortugas marinas. Hace falta más compromiso de financiación para el control y vigilancia pesquera (un 25%) así como para la protección del medio marino (otro 25%) y rechazar subvenciones que contribuyan a aumentar la capacidad pesquera, como es la construcción y modernización de nuevos buques (reemplazo de motores por otros con más potencia, lo que favorece una mayor optimización del tiempo de tránsito hacia el caladero y, consecuentemente, una mayor permanencia en él para la pesca), que generarían una mayor sobreexplotación de los recursos así como un desastre ecológico y alimentario difícilmente reversible.

Pardela cenicienta , víctima accidental de la práctica pesquera. Autor: David García

Las ayudas para la construcción de nuevos buques o adquisición de embarcaciones para nuevas generaciones se prohibieron hace más de 15 años por la Organización Mundial del Comercio (OCM), porque se consideraba que iban en contra de la sostenibilidad de nuestros mares. Además, dicha financiación va en contra del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 14 de Naciones Unidas sobre océanos. Una propuesta sinsentido e inadmisible que no se puede tolerar, y más en el contexto político europeo actual, con el lanzamiento del Acuerdo Verde de la Comisión Europea, y de la reciente aprobación de la Estrategia de la Biodiversidad y de la Granja a la Mesa, claves para un futuro político sin precedentes (más información).

Minimizar las capturas accidentales

Por otro lado, se está debatiendo el próximo Reglamento de Control, el principal mecanismo normativo en materia de control de la actividad pesquera, fundamental para dar cumplimiento a la Política Pesquera Común. SEO/BirdLife trabaja para minimizar las capturas accidentales de aves marinas, un problema que afecta tanto a la conservación de estas especies como a los propios pescadores, y que es muy difícil evaluar por la ausencia generalizada de información disponible y por la gran diversidad de flotas existentes. Por ello,  es esencial que se empiecen a recopilar datos específicos de tales capturas por parte de todos los barcos pesqueros, incluidos los artesanales, así como aumentar la cobertura de observadores físicos y electrónicos (cámaras) a bordo de los pesqueros, ya que con una buena base científica, y en colaboración con el sector pesquero, se puede pensar y poner en marcha medidas de mitigación eficaces en las flotas afectadas.

Pescadores en Mauritania. Autor: David Tarrasón

Caladero de Mauritania

Finalmente, es importante mencionar el próximo acuerdo pesquero entre la UE y Mauritania, que permite a la flota europea pescar en el caladero de dicho país a cambio de una compensación económica. Para SEO/BirdLife, es importante que el próximo acuerdo contemple que la flota industrial que opera en estas aguas implemente medidas de mitigación para acabar con las capturas accidentales de aves y otras especies, al tratarse de una zona de alta intensidad pesquera y de gran concentración de aves marinas. Este hecho se contempla en las recomendaciones de la Organización Regional de Pesca ICCAT –que regula la pesca de especies altamente migratorias en el Atlántico Norte– y ya se ha incorporado en el acuerdo pesquero con el país vecino Senegal.

SEO/BirdLife aboga por que las políticas europeas y nacionales tengan una visión más amplia a la hora de plantear y ejecutar las normas pesqueras que afectan a la sostenibilidad del océano y de su biodiversidad, y no solo se aborde desde una perspectiva puramente centrada en la explotación de los recursos. “Tenemos ecosistemas ricos, pero también son vulnerables –apunta la organización–, y si olvidamos poner el foco en lo verdaderamente importante, que es nuestro legado natural, pondremos en peligro no solo su buen funcionamiento, sino también la viabilidad futura de la pesca, una actividad importante para la tradición y cultura de nuestro país, y que provee de un importante recurso alimentario”.

 

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