Las poblaciones de aves marinas han caído un 70% desde los años cincuenta

Los números globales de aves marinas monitorizados desde 1950 han disminuido un 70%, según un estudio de la Universidad de la Columbia Británica, en Canadá. Estos resultados, publicados en PLOS ONE, reflejan el enorme deterioro que han sufrido los ecosistemas marinos en las últimas décadas.

 

Las aves que viven en alta mar, como los albatros, han sufrido las mayores pérdidas. Albatros patinegro (Phoebastria nigripes) © J. M. Arcos

Las aves que viven en alta mar, como los albatros, han sufrido las mayores pérdidas. Albatros patinegro (Phoebastria nigripes) © J. M. Arcos

 

Los investigadores analizaron datos de más de 3.000 poblaciones de aves marinas repartidas por todo el globo (que en conjunto representarían cerca del 20% del total de poblaciones de aves marinas), desde 1950 hasta 2010. Se encontraron con un declive general del 69,7 %, equivalente a la pérdida de unos 230 millones de aves en tan solo 60 años (considerando únicamente las poblaciones seguidas).

“Las aves marinas en particular son buenos indicadores del estado de los ecosistemas marinos,” dice Michelle Paleczny, la autora principal del estudio. “Cuando vemos esta magnitud de declive en las aves marinas, vemos también que algo va mal en sus ecosistemas. Nos da una idea del impacto que tenemos sobre el conjunto.”

El estudio no profundiza en las causas de esta pérdida, pero sí apunta que es más acusada para especies pelágicas y de amplia distribución geográfica. Es el caso de los albatros, unas aves longevas que pasan la mayor parte de su vida en alta mar y se encuentran en los océanos Antártico, Pacífico y Atlántico Sur. Los casos más drásticos corresponden a poblaciones de aves pelágicas que en los años 50 contaban con grandes efectivos, y que han decrecido hasta contar con apenas un 5% de los efectivos de aquel entonces. Entre ellas el charrán sombrío (Onycoprion fuscatus), el petrel suave (Pterodroma mollis) y el cormorán guanay (Leucocarbo bougainvillii).

 

Pareja de albatros real del sur (Diomedea epomophora) © J. J. Harrison (Wikimedia Commons)

Pareja de albatros real del sur (Diomedea epomophora) © J. J. Harrison (Wikimedia Commons)

 

La caída en las poblaciones de este tipo de aves está en buena parte relacionada con el crecimiento de la industria pesquera. Además de limitar el pescado disponible para la alimentación de las aves, supone un riesgo inmediato, ya que siempre hay individuos quedan atrapados por aparejos de pesca como el palangre. Otras causas de mortalidad incluyen la contaminación de los océanos con plásticos y petróleo, la introducción de depredadores alóctonos en las colonias de aves marinas, la destrucción de hábitats y la alteración de ecosistemas por el calentamiento global.

Paleczny añade: “Nuestro trabajo demuestra la necesidad de aumentar el esfuerzo internacional de conservación para aves marinas. La pérdida de estas aves provoca numerosos impactos sobre los ecosistemas litorales y marinos.” En efecto, las aves marinas desempeñan un papel importante en estos ecosistemas: consumen especies marinas y, a su vez, son consumidas por otras especies, pero también transportan comida y deshechos a sus zonas de cría en el litoral, contribuyendo a la fertilización de nuevas cadenas tróficas.

Precisamente por su alta posición en las redes tróficas, las aves marinas son especialmente sensibles a los cambios en el medio. Este hecho, combinado con su gran movilidad y su alternancia entre tierra firme y el mar abierto, ambientes radicalmente distintos donde afrentan problemas también diferentes, las convierte en el grupo de aves más amenazado en la actualidad. Así, el 28% de las 346 especies de aves marinas del planeta se encuentran amenazadas según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y otro 10% de las especies están catalogadas como “Casi Amenazadas” (NT).

Por ello, SEO/BirdLife tiene entre sus prioridades la conservación de las aves marinas y su hábitat, y mantiene diversas líneas de trabajo relacionadas con dichos objetivos.

 

La gaviota de Audouin (Larus audouinii) es una de las especies que han incrementado sus poblaciones en los últimos años, pese al descenso generalizado de las aves marinas. © J. M. Arcos

La gaviota de Audouin (Larus audouinii) es una de las especies que han incrementado sus poblaciones en los últimos años, pese al descenso generalizado de las aves marinas. © J. M. Arcos

Hora de tomar medidas

El estudio de la Universidad de Columbia Británica es el primero en estimar el cambio global en las poblaciones de aves marinas a partir de los datos existentes. Los resultados son alarmantes y ponen de manifiesto la necesidad de tomar medidas de conservación urgentes y eficaces, y de alcanzar metas de pesca sostenible en todos los océanos.

En clave positiva, el estudio también apunta a un incremento de numerosas poblaciones de especies costeras y de distribución relativamente restringida, aunque se trata de poblaciones pequeñas que en términos absolutos distan mucho de poder revertir la tendencia de declive global. Los autores sugieren que en estos casos el incremento puede ser el resultado de esfuerzos de conservación locales (previsiblemente más eficaces en poblaciones pequeñas, costeras y de ámbito restringido).

Asimismo, cabe citar el creciente aprovechamiento de los descartes de pesca, que para algunas poblaciones oportunistas habría compensado la pérdida de presas naturales por sobreexplotación. “Pero no hay que olvidar que las poblaciones bien monitorizadas generalmente también han recibido mayores esfuerzos de conservación, por lo que la muestra puede no ser representativa del total de poblaciones de este tipo. Además, a menudo se confunde el descubrimiento de nuevas colonias, o las mejoras en el censo de las ya conocidas, con incrementos reales de población, cuando en realidad se trata de una percepción errónea”, matiza Pep Arcos, coordinador del programa marino de SEO/BirdLife.

 

 

 

 

 

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