Rebeldes con causa, por Asunción Ruiz - SEO/BirdLife

Rebeldes con causa, por Asunción Ruiz

Aunque muchos se empeñen en acusarnos de lo contrario…, ¡allá ellos! Los “locos” de los pájaros no somos rebeldes sin causa. ¡Ni mucho menos! ¡Ya nos gustaría!, pero seguimos sin otra opción. Es más, siendo sincera, incluso pecamos de dóciles. Así lo siento. Y digo pecamos porque hasta el Papa en su ejemplar encíclica “Laudato Si” invita a la revolución, ante la perversión de un modelo que desacata a la naturaleza y, en consecuencia, repudia a la sociedad.

Hay muchos ejemplos de desconsideración social y ambiental, y sin remordimientos… Sirva ahora, como parábola, este hecho real: “El aeropuerto de Ciudad Real: una infraestructura injuriosa”.

En octubre de 2011 un avión de la compañía Vueling, la única que operaba desde el aeropuerto Central de Ciudad Real, despegaba del aeródromo manchego con unos 40 pasajeros a bordo. Era el último vuelo con carácter comercial que partía desde esta infraestructura, mientras el Juzgado de lo Mercantil de Ciudad Real autorizaba su cierre, tal y como habían pedido los administradores concursales, al no haber alcanzado ni siquiera la décima parte de los vuelos precisos para mantenerlo abierto.

Atrás quedaba una superficie de 1.234,45 ha ocupadas, cinco millones de m³ de tierra removidos a lo largo de cuatro años de obras, cerca de 170.000 m³ de hormigón, 390.000 t de aglomerado y 190 km de cableado. Una inversión de 1.100 millones de euros.

Atrás quedaba a su vez una pérdida de nuestro capital natural de valor incalculable y relevancia internacional. Una de nuestras mejores poblaciones de aves esteparias. El aeropuerto se situó dentro de los límites de la ZEPA y Área Importante para las Aves (IBA) Campo de Calatrava, identificada por SEO/BirdLife, con más de sesenta especies de aves protegidas. Entre ellas destacaban cernícalo primilla, sisón común, avutarda común, alcaraván común, ganga ortega, ganga ibérica… y muchas más.

En mayo de 2004, la CE instaba a paralizar las obras, pero el Ministerio de Fomento no ordenó su suspensión hasta seis meses más tarde, y la paralización no fue efectiva hasta siete meses después, cuando ya estaba ejecutado el 30% de las obras y la destrucción del hábitat era irreversible.

 

También es cierto que el aeropuerto contó con su procedimiento aprobatorio, que comenzó en 1997 con un estudio de viabilidad. Y, sí, muy viable debió parecer puesto que fue declarado ¡nada más y nada menos! de “Interés Regional de Primer Orden” por las Cortes de Castilla-La Mancha (2001) y de “Interés General del Estado” por el Ministerio de Fomento (2002). ¡Qué bien visto!

Y ahí, haciendo la contra, estábamos los ecologistas molestos, contrarios al progreso y rebeldes sin causa, defendiendo a cuatro pájaros en un secarral e insistiendo en que el aeropuerto no era viable económicamente, ni legal porque afectaba a una zona de alto valor natural, ni ético porque hipotecaba el bien común. ¡Teníamos razón!

SEO/BirdLife se esforzó en todos los planos para que el proyecto no siguiese adelante. Se logró que la UE dificultase la obra gracias a las Directivas de Aves y Hábitats. De hecho, fueron precisas hasta tres Declaraciones de Impacto Ambiental hasta su legalización final en 2006. Entre tanto, en mayo de 2004, la Comisión remitió a las autoridades españolas una carta de emplazamiento y, posteriormente, un dictamen motivado, que señalaba la inexistencia de una verdadera justificación del proyecto, que el estudio no evaluaba los efectos de las diferentes infraestructuras asociadas, ni, ni, ni… y que, por tanto, constituía una infracción del Derecho Comunitario. Por ello, instó a paralizar las obras y repetir la EIA.

Pero, aún así, el Ministerio de Fomento no ordenó la suspensión de dichas obras hasta seis meses más tarde (octubre 2004), y la paralización no fue efectiva hasta siete meses después (mayo de 2005), cuando ya estaba ejecutado el 30% de las obras y la destrucción del hábitat era irreversible. El mal estaba hecho.

Nuestra conciencia está tranquila, pero no lo conseguimos. El balance no puede ser más descorazonador. Se construyó el aeropuerto, se destruyó nuestro patrimonio natural, no se cumplieron las medidas compensatorias acordadas con la Comisión y, además ahora, hace sólo unos días, esta lujuriosa infraestructura puede llegar a malvenderse por tan sólo diez mil euros a una compañía china que ha ofrecido quedarse con el aeropuerto. Ante este fraude, y ante el esfuerzo realizado por SEO/BirdLife para paralizarlo, que se me permita una declaración ética: el aeropuerto es nuestro. Así, sin reservas. ¿Rebeldes? Sí, y a mucha honra.

 

Se construyó el aeropuerto, se destruyó nuestro patrimonio natural, no se cumplieron las medidas compensatorias acordadas con la Comisión y, ahora, esta lujuriosa infraestructura puede llegar a malvenderse por tan sólo diez mil euros a una compañía china

 

Y aún hay más: se avecinan nuevos riesgos. La Comisión Europea -inmersa en una concepción neoliberal y desarrollista- ha anunciado la necesidad de reconsiderar los contenidos de las Directivas de Aves y Hábitats, nuestras dos mejores armas para salir airosos en otros muchos casos de desobediencia necesaria en defensa de nuestro patrimonio natural (aunque para el aeropuerto de Ciudad Real no resultaran suficientes).

Moraleja:
Esta sociedad necesita muchos más rebeldes por y para la naturaleza, y defender como radicales a nuestras mejores aliadas: las Directivas Aves y Hábitats.
¡Somos rebeldes con causa! ¡Que no nos desarmen!

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