A pesar de ser una práctica prohibida por leyes europeas, nacionales y valencianas, un juzgado absuelve a un `paranyer´ - SEO/BirdLife

A pesar de ser una práctica prohibida por leyes europeas, nacionales y valencianas, un juzgado absuelve a un `paranyer´

  • Distintas sentencias atestiguan que el `parany´ es un método de caza no selectivo, al contrario de lo dictaminado por el juez.

 

  • El parany mata seis veces más ejemplares de especies protegidas que el veneno: hasta 175.000 aves anuales.

Ante la reciente sentencia del Juzgado de Vinaròs (Castellón) que absuelve a un paranyer de cometer un delito por considerar que la caza con parany es selectiva, y no tan dañina como el uso de veneno o los explosivos, SEO/BirdLife recuerda que en la actualidad el parany es un método de caza prohibido por las leyes europeas, nacionales y valencianas, y que hay sentencias de los tribunales europeos y españoles que consideran esta práctica ilegal y probada su no selectividad. Además, los daños que causa a la biodiversidad son iguales o mayores que los producidos por el uso del veneno.

 

 

Jurisprudencia europea

 

Así se desprende de la sentencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, de 9 de diciembre de 2004 (caso 79/2003), que condena al Reino de España por permitir la caza con parany en el territorio de la Comunidad Valenciana e incumplir las obligaciones que le incumben respecto a la conservación de las aves silvestres. El Tribunal de Justicia considera que “…ha quedado acreditado que la caza de tordos con liga, tal como se organiza en el territorio de la Comunidad Valenciana, no permite evitar la captura de aves de otras especies. A este respecto, el Tercer Informe de la Sociedad Española de Ornitología sobre la captura de zorzales con «parany» en la Comunidad Valenciana, (en lo sucesivo, «informe SEO/BirdLife»), presentado en septiembre de 2001 en un procedimiento seguido ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana y aportado a los autos del presente asunto por la Comisión, indica que, entre las aves capturadas utilizando dicho método, la proporción zorzales/aves de otras especies se encuentra en una horquilla comprendida entre 1,24 y 4. Por otra parte, en los autos del asunto ante este Tribunal de Justicia no existe prueba alguna en sentido contrario.” Curiosamente, ese 20% de capturas de otras especies que para el Tribunal Europeo prueba la falta de selectividad, al juzgado de Vinaròs le demuestran justo lo contrario, que el parany selecciona en buena medida el ave a capturar.

 

También establece el Tribunal Europeo que “…el hecho de que los cazadores estén obligados a limpiar y a liberar aves de especies distintas de las contempladas […] cuando estas resultan atrapadas en las varetas, no tiene entidad suficiente para poner en duda el carácter no selectivo de dicho método de captura.” Y por ello concluye que “habida cuenta de las consideraciones precedentes, procede hacer constar que la prohibición establecida en el artículo 8, apartado 1, de la Directiva [de Aves] se aplica a la caza con «parany».”

 

 

Jurisprudencia española

 

A las mismas conclusiones llega el Tribunal Supremo en su sentencia de 22 de junio de 2005, confirmando la ilegalidad del parany: “…el empleo de varetas impregnadas de liga y dispuestas sobre perchas, instaladas en árboles adultos y vivos, cuyo crecimiento y forma se modela mediante guiado y poda, a fin de condicionar la parada de túrdidos en determinadas ramas o elementos auxiliares (perchas), que se instalan durante su paso migratorio con el objeto de proceder a su captura, no es un método selectivo y, por consiguiente, está prohibido por la Directiva 79/409, de la Unión Europea, de Conservación de Aves Silvestres, y por el artículo 28.2.f) de la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre, en la redacción dada por la Ley 40/1997, de 5 de noviembre”.

 

 

Tan masivo y dañino como el veneno

 

Según las cifras oficiales del Ministerio de Medio Ambiente enviadas a la Comisión Europea, el número de licencias otorgadas entre 1988 y 2002 para la caza con parany en la Comunidad Valenciana varía entre 2.864 y 5.957, estimándose entre 193.827 y 1.550.004 los ejemplares de zorzales capturados. Considerando unas capturas medias de 300 ejemplares por parany (estos son los máximos autorizados por la Generalitat Valenciana en 1998, pero no el máximo que se pueden capturar por parany, que es una cifra mayor), en un año podrían capturarse sin autorización y por este método un mínimo de 440.000 aves. De ellas, entre 88.000 y 175.000 serían individuos de especies protegidas no cinegéticas (entre un 20 y un 40%).

 

Una simple comparación de cifras muestra que la capacidad destructiva del parany es mayor que la del veneno. Entre 1990 y 2003 se conocen 3.094 episodios de veneno en España, en los que murieron 7.261 individuos de diferentes especies animales (WWF, 2008). Ello supone un promedio de 518 ejemplares al año detectados muertos por esta causa. Considerando que sólo se hallan entre un 1% y un 3% de los ejemplares envenenados, se puede calcular que el número de animales muertos por veneno se encuentra entre 17.000 y 50.000 ejemplares al año, de los cuales un 43% estarían protegidos (7.300 a 21.500). Es decir, la caza con parany es capaz de eliminar anualmente un número de ejemplares de especies protegidas muy superior a los que mueren envenenados.

 

El propio Pleno del Tribunal Constitucional resuelve, en mayo de 2010, suspender cautelarmente la modificación de la Ley de caza valenciana que permitía autorizar la caza con parany, indicando que se han aportado elementos de juicio suficientes para determinar el carácter notorio y cierto en el alcance e intensidad de los daños que podría sufrir la diversidad biológica de la comunidad autónoma:

 

CUARTO.- […] Por ello podemos considerar que se han aportado elementos de juicio suficientes para que apreciemos que concurren aquí las notas de certeza e inmediatez de los daños y la imposibilidad de corregir los posibles perjuicios que aconsejan, como menos lesivo para el conjunto de los intereses que deben ser valorados, el mantenimiento de la suspensión del precepto impugnado. […]Por ello, en atención a la doctrina expuesta relativa al carácter preferente de la salvaguarda del interés ecológico, ha de prevalecer el interés general y público en la preservación de la riqueza biológica, escasa y fácilmente extinguible, y la evitación de un daño irreversible, frente a los intereses particulares de terceros […]. Dado el carácter notorio, cierto y de presente en el alcance e intensidad de los daños que podría sufrir la diversidad biológica de la comunidad autónoma, no nos encontramos aquí ante alguno de los supuestos en los que, conforme a nuestra doctrina, los intereses medioambientales hayan de quedar subordinados a otros intereses”.

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